Sertorio, tribuno en Cástulo

Después de batallar contra los cimbrios y los teutones, ambas tribus de las tierras germanas, Quinto Sertorio, quien se habría labrado cierta fama y prestigio en las últimas campañas, fue enviado a Iberia, como así llamaban los helenos al conjunto de las dos Hispanias, con el cargo, nada menos, de tribuno militar.

Sigue leyendo

Santuario ibérico Cueva de la Lobera

Castellar, Jaén

Impasibles sobre sus monturas, los equites otean el horizonte controlando el trasiego de gentes que, diariamente, transitan por estos viejos caminos. Son mercaderes venidos de tierras lejanas cargados con otras culturas y costumbres. También los hay oriundos de la propia Oretania que, sobre sus acémilas, llegan hasta la capital de la región en busca de nuevas oportunidades. Nos encontramos ante una de las demarcaciones definidas como frontera natural dentro del territorio de Cástulo durante los siglos IV y II a.C., periodo de tiempo en el que se mantiene en uso el importante santuario íbero que, a continuación, pasamos a describir.

EXPLANADA

Explanada justo a los pies del santuario íbero. Castellar, Jaén.

Sigue leyendo

Yo soñé con Viriato

Yacimiento Arqueológico Laderas de Morana. Lucena, Córdoba

ESTATUA DE VIRIATO

Estatua de Viriato en Zamora.

En dos ocasiones salí a su encuentro y por dos veces regresé con las manos vacías. Sabía que estaba allí, escondido entre rocas y agreste vegetación, pero no lograba dar con él. Confieso que durante un tiempo llegué a sentirme como el mismo Serviliano en su incansable persecución sobre el insurrecto Viriato por tierras hispanas, pues nunca lograba alcanzar mi objetivo. Aún peor, se había convertido en una verdadera obsesión; una idea que, por mucho que intentara, no podía quitármela de la cabeza.

Esta es la historia de esta persecución y de unos restos arqueológicos que los historiadores del lugar han querido identificar con la antigua Erisana, oppidum nombrado por Apiano en su obra Historia Romana: Sobre Iberia.

Sigue leyendo

(BH. IV): Objetivo, apoderarse de Corduba

Una vez enviado parte del contingente en auxilio de Ulia, Julio César fijó sus miras en el núcleo central de la Ulterior, Corduba. A priori, sus intenciones parecían bastante claras, evitar que Sexto Pompeyo acudiera al cerco que su hermano tenía impuesto sobre el oppidum fiel a su causa. Pero lo que de verdad tenía en mente el general romano no era otra cosa que apoderarse de este importante bastión pompeyano y lograr con ello un golpe de efecto, rápido y contundente, sobre las contiendas civiles por las que se había visto obligado a regresar a tierras hispanas. La caída de Corduba mermaría la moral de sus enemigos e, inexorablemente, influiría en la actitud de las ciudades que lo apoyaban. Por el contrario, si la guerra se prolongaba durante el periodo invernal, la situación acabaría perjudicando a sus legiones y a sus propios intereses.

Sigue leyendo