Cerro de los Santos

Montealegre del Castillo, Albacete

GRAN DAMA OFERANTE

Gran Dama Oferente del Cerro de los Santos en M.A.N.

Posiblemente mi interés por el Cerro de los Santos se deba a cuando visité el Museo Arqueológico Nacional y, recorriendo sus impresionantes pasillos, detuviera mis pasos en las salas dedicadas a la cultura ibérica. Tras retratar concienzudamente a la archiconocida Gran Dama Oferente del Cerro de los Santos, imagen fetiche de esta cultura como también lo son la Dama de Elche o la Dama de Baza, me quedaba absorto contemplando la vitrina donde, a sus espaldas, se mostraban algunos exvotos hallados en este mismo punto arqueológico. Puedo recordar que, leyendo la información de estas otras piezas, pensaba en la necesidad de viajar hasta la provincia de Albacete para intentar contextualizarlas en un futuro lo mejor que pudiera o supiese. Creo que ha llegado el momento de hacerlo.

Sigue leyendo

Anuncios

En orden de batalla

El desastre de al-Araq (III)

… que todos los que he consultado antes que a vosotros, aunque son los primeros por su valor, por su pericia en las guerras y por su esfuerzo y poder, no conocen la manera de guerrear de los cristianos como vosotros, que sois sus vecinos y estáis acostumbrados a combatirlos y sabéis de sus estratagemas y costumbras.”. (Libro de la increíble historia de los reyes de al-Andalus y Marruecos. Autor: Ibn Idhari)

Sigue leyendo

Días de frontera

Castillo de Lorca. Murcia.

El miércoles, 13 de abril del año del señor de 1.407, a la puesta de sol, como regente de Castilla el Infante fue a tomar licencia a la reina y besar las manos del rey, su sobrino, antes de partir a la Andaluicía con la alta misión de dirigir la guerra. Y como quiera que la reina le rogase que permaneciese allí esa noche, tan gran deseo tenía de combatir en Tierras de Moros que no quiso quedarse y fue a dormir a Vernuy de Palacios, que se encuentra a legua y media de Segovia, junto a la Infanta Leonor, su mujer, y sus hijos Don Alonso y Don Juan.

Sigue leyendo

La caída de Sagunto

La caída de Sagunto. Capítulo X

Las calles permanecen desiertas, los hogares vacíos y los puestos de guardia desatendidos. Nadie vigila en las murallas porque todos, de viva voz, quieren escuchar las necesitadas condiciones de paz que trae el mercader de manos del general cartaginés. Todos se arremolinan alrededor de la vivienda donde se está celebrando la asamblea pública, puede que sea esta la última. Allí se encuentra congregada lo que queda de la población de Arse. Todos excepto yo que, sentado en un banco, continúo afilando mi falcata pausadamente. Tal vez porque ya no espero nada de nadie y presienta que muy pronto volveré a utilizarla, aunque sea por última vez. Va siendo hora de ir concluyendo esta triste y amarga historia. En estos momentos sólo deseo que tanto sufrimiento vivido no caiga en el olvido y sirva para algo en generaciones venideras.

Sigue leyendo

Intentos de negociación

La caída de Sagunto. Capítulo IX

Afortunadamente pudimos renovar algo nuestras fuerzas, tomar cierto respiro para estos maltrechos cuerpos. En los últimos instantes de la batalla, los muros consiguieron contener las embestidas en oleadas y casi imparables de los cartagineses. Coincidió también que durante algunos días los ánimos de muchos de nosotros se recuperaron al conocer la noticia de la partida de Aníbal, habiendo dejado a cargo del cerco a su comandante númida sólo con parte de los efectivos.

Sigue leyendo

El castillo del hambre

Castillo de Andrade. Pontedeume, A Coruña

En el año de 1371 finalizaba la obra de la fortaleza de los Andrades. El castillo, más bien una atalaya, había sido levantado sobre los restos de una antigua fortaleza datada entre los siglos XII-XIII. Se situaba sobre el monte Pena Laboreira que hacía de defensa natural en gran parte de su entorno. Desde sus alturas se conseguía dominar todo el territorio dependiente de este señorío gallego.

Sigue leyendo

Un guiri en la Cloaca Máxima

Permitidme que en esta ocasión os cuente una breve historia, una experiencia personal que está muy relacionada con la Cloaca Máxima de Roma y que muchas de mis amistades más allegadas bien conocen de viva voz. Dejemos, pues, aparcado por hoy los datos históricos, las curiosidades del pasado, los magníficos yacimientos, etc., y echemos unos minutillos de risas con el siguiente artículo. De camino, aprovecharemos para mostrar esta preciosa parte de la ciudad por si a alguno de vosotros os llega a interesar.

Sigue leyendo