Dos cuerpos y una ciudad abandonada

Cerro de las Cabezas. Valdepeñas, Ciudad Real

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Cuando completé satisfactoriamente el recorrido propuesto, antes de marchar hacia mi nuevo destino, quise dar las gracias a los responsables que en el Centro de Interpretación se encontraban y felicitarles por el enorme trabajo realizado. Durante un encuentro muy agradable y placentero me trasladaron que en esos momentos estaban trabajando en la acrópolis y que esperaban enseñarla en próximas fechas. Fue allí donde uno de ellos, en una conversación sin mayor trascendencia, volvió a sembrar mi curiosidad sobre este yacimiento.

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Cerro de las Cabezas

Valdepeñas, Ciudad Real

Os quiero revelar un secreto. Cada vez que tomaba la A4 dirección norte y veía pasar su salida, una enorme curiosidad embriagadora invadía mis sentidos hasta el punto de retener en la cabeza el mismo mensaje repetitivo: “Tengo que ir, he de organizarme para ir a visitarlo en la siguiente”. Una y otra vez la misma cantinela; una y otra vez la misma obsesión en el mismo trayecto, pero nunca lo acababa marcando como nuevo destino. Hasta que un día por fin me decidí y una mañana de sábado me planté ante las puertas del yacimiento. Lo que no podía imaginar era como al acabar la visita, satisfecho ese deseo primitivo, nuevas inquietudes volverían a ocupar la mente hasta el día de hoy: dos cuerpos y una ciudad abandonada.

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Sisapo

La Bienvenida. Almodóvar del Campo, Ciudad Real

Desde las primeras luces del alba varias de las esclavas se habían dedicado a preparar algunos ungüentos y cremas con los que maquillarían esa misma mañana a la domina. Era un día importante para Roma, se celebraba el regreso de Augusto tras su viaje a tierras de la Galia e Hispania. Por fin ambas provincias habían quedado completamente pacificadas.

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Iponuba

Cerro del Minguillar. Baena, Córdoba

Mediados del siglo II d.C., un liberto llamado Cornelio Saturnino, antiguo y fiel esclavo de la familia Cornelia, inquieto supervisa la instalación de un dintel en las proximidades de la plaza pública de Iponoba. Orgulloso contempla como en la epigrafía se hace mención a su reciente ascenso augustal. Sabe que con la importante donación satisfecha y su recién nombramiento a la magistratura de la ciudad, sus hijos y nietos tendrán el camino despejado para ocupar, en el futuro, un cargo en el Corsus Honorum Municipal. Por este motivo quiere asegurarse que la piedra con su dedicatoria quede bien visible y, a poder ser, perfectamente legible para el resto de ciudadanos.

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Sertorio, tribuno en Cástulo

Después de batallar contra los cimbrios y los teutones, ambas tribus de las tierras germanas, Quinto Sertorio, quien se habría labrado cierta fama y prestigio en las últimas campañas, fue enviado a Iberia, como así llamaban los helenos al conjunto de las dos Hispanias, con el cargo, nada menos, de tribuno militar.

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Santuario ibérico Cueva de la Lobera

Castellar, Jaén

Impasibles sobre sus monturas, los equites otean el horizonte controlando el trasiego de gentes que, diariamente, transitan por estos viejos caminos. Son mercaderes venidos de tierras lejanas cargados con otras culturas y costumbres. También los hay oriundos de la propia Oretania que, sobre sus acémilas, llegan hasta la capital de la región en busca de nuevas oportunidades. Nos encontramos ante una de las demarcaciones definidas como frontera natural dentro del territorio de Cástulo durante los siglos IV y II a.C., periodo de tiempo en el que se mantiene en uso el importante santuario íbero que, a continuación, pasamos a describir.

EXPLANADA

Explanada justo a los pies del santuario íbero. Castellar, Jaén.

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Antes muerto que vivir arrodillado

El asentamiento turdetano de Astapa

Corría el año 206 a.C. No hacía más de un trienio que Qart Hadast, la principal ciudad cartaginesa en la Iberia y base central de aprovisionamientos púnicos en territorio hispano, había caído bajo la contundencia y arrojo de las legiones de la República. Al frente de ellas, el joven general Publio Cornelio Escipión, el mismo que pasaría a la historia con el sobrenombre de ‘El Africano‘.

01 - BUSTO DE ESCIPION EN CARTAGENA

Busto de Publio Cornelio Escipión, el Africano. Sede de la Federación de Carthagineses y Romanos, calle La Caridad, Cartagena.

Controlado este bastión, importante como estratégico, se inicia la conquista final de Hispania, uno de los escenarios más cruentos en las luchas que mantienen Roma y Cartago a lo largo de todo el Mediterráneo. Tras la derrota en Baecula, Asdrúbal Barca, junto a sus guerreros númidas, consigue huir. Su intención siempre había sido la de reunirse con su hermano Aníbal en tierras italicenses y continuar la guerra en territorio romano.

Poco a poco, los contingentes cartagineses que permanecen en Hispania van siendo acorralados en la Baetica, tierras donde aún mantienen su dominio; poco a poco los caudillos indígenas, que los han apoyado hasta ese momento, deponen sus armas o son derrotados. Así ocurre con Orongis o Ilipa, entre otros.

Ha llegado el momento de la venganza romana en la vieja Iberia, la ocasión de dejar escapar toda la ira contenida contra aquellos que traicionaron a los procónsules anteriores, Publio y Cneo Cornelio Escipión; represalias sobre los mismos que se dedicaron a masacrar a todo legionario huido tras las anteriores derrotas y buscaron refugio en los que hasta entonces estaban considerados como oppidum aliados.

Una a una, las ciudades, primero simpatizantes de Roma y después unidas a los cartagineses en su lucha y resistencia, son castigadas. Una a una, las ciudades bases empleadas por los generales cartagineses en la guerra librada en Hispania están siendo tomadas: Iliturgi, Cástulo.

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Municipium Pontificiensis Obulco

ATLANTE IBERO-ROMANO

Atlante íbero-romano. Museo de Porcuna, Jaén.

Fue a partir del siglo II a.C. cuando se inicia el proceso de romanización en el asentamiento túrdulo de Ipolca, pasando a denominarse el territorio, desde este preciso momento, como Obulco. Los habitantes del viejo oppidum, situado en lo que conocemos como Yacimiento Los Alcores, comienzan a repoblar las tierras bajas que hoy ocupa la actual Porcuna, pero sin desarraigarse aún de su cultura y costumbres íberas.

Aún en los prolegómenos de la romanización, República y primeros años del Imperio, Obulco gozó de cierto prestigio e importancia, manteniéndose como una verdadera aliada de Roma. Llegó a acuñar moneda propia, puesto que el comercio, los recursos agrícolas (las producciones de cereales y, en concreto, el trigo fueron símbolos de su numismática junto al arado) y la ganadería seguirán siendo sus mayores valedores en este territorio. Tanto fue así que, incluso, disfrutó de cierta autonomía con respecto al poder romano.

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La marca eremítica del Giribaile

Las cuevas del Giribaile

Sobre los terrenos de una meseta amurallada, y dependiente de la cercana ciudad de Cástulo, a principio del siglo IV a.C. se fundará un oppidum con claro carácter estratégico: controlar la confluencia de los valles Guadalimar y Guadalén. Fue este un lugar propicio para el asentamiento humano, apto para el cultivo y donde el abastecimiento de aguas quedaba bien garantizado por un suministro continuado.

VISTAS EMBALSE DEL GIRIBAILE DESDE LAS FALDAS DEL MONTE

Vistas Embalse del Giribaile desde las faldas del monte. Vilchés, Jaen.

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Las producciones en Singilia Barba

Una abundancia de recursos hídricos obtenidos por los ríos y afluentes de la zona, así como los buenos accesos a sus depósitos arcillosos, contribuyeron a la proliferación de este tipo de instalaciones dedicadas a la producción alfarera durante los siglos I y II d.C. Hornos excavados en el subsuelo, de cámara circular y parrillados, producían la cerámica común utilizada en la vida cotidiana de los habitantes de Singilia Barba y su ager dependiente.

GRUPO DE GARRAFAS Y BOTELLAS2

Grupo de garrafas y botellas. Museo de la Ciudad de Antequera. Málaga.

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