La delegación saguntina

La caída de Sagunto. Capítulo II

El consejo de Arse volvió a reunirse para evaluar las repercusiones que habían dado lugar con motivo de los últimos ataques cartagineses. En la asamblea celebrada esa mañana se dieron cita miembros de dicho órgano, junto con la aristocracia de la ciudad y representantes de los emporianos con intereses en la región, además de otra gente influyente; el semblante de sus rostros denotaba cuál era el grado de preocupación que se vivía en esos momentos. Se debía debatir con urgencia qué medidas iban a adoptarse para el supuesto que, en la próxima campaña o con posterioridad, Aníbal decidiera atacar sus murallas.

Vía del Pòrtic. Decumanus minor pavimentado con grandes losas de caliza gris, junto con entramado hidráulico de la ciudad romana. Plaça Antiga Moreria, 9. Sagunto.

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Miedos

La caída de Sagunto. Capítulo I

Mi nombre es Urcebas y no, no soy un valeroso guerrero edetano. De hecho, y hasta hace poco, apenas había portado armas de guerra. Sí un viejo puñal de antenas y un cayado con los que afrontar en solitario los caminos inseguros, pero, tal vez, la trágica situación que nos ha tocado vivir me haya conducido a ello. Soy…, bueno, era un simple mercader, un comerciante dedicado a los negocios con los productos del interior y las rutas comerciales establecidas en el puerto de Arse. Aunque, si os soy sincero, en estos momentos ignoro el sentido de mi vida; tampoco importa. En realidad, antes de que se esconda el sol sabré aquello en lo que finalmente acabaré convirtiéndome: en otro cuerpo inerte más como todos esos cadáveres que se agolpan y pudren sobre los escombros de los muros derruidos.

SOLDADOS ENFRENTADOS

Relieve esculpido con dos soldados enfrentados. Formaría parte de un conjunto de relieves narrativos. Siglo I a.C. al cambio de era. Procedencia desconocida. Museo Arqueológico de Sagunto.

Nunca debí permanecer a resguardo de estas murallas, pero los dioses han sido caprichosos con mi destino y con el de todos los habitantes de esta ciudad. Así lo he aceptado mientras espero, fatigado y hambriento, el triste final que nos depara a los que aún logramos mantenernos en pie.

Ya se vuelven a escuchar los golpes secos y contundentes sobre los sillares de las maltrechas defensas, ya nada les impedirá pasar.

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Antes muerto que vivir arrodillado

El asentamiento turdetano de Astapa

Corría el año 206 a.C. No hacía más de un trienio que Qart Hadasht, la principal ciudad cartaginesa en la Iberia y base central de aprovisionamientos púnicos en territorio hispano, había caído bajo la contundencia y arrojo de las legiones de la República. Al frente de ellas, el joven general Publio Cornelio Escipión, el mismo que pasaría a la historia con el sobrenombre de ‘El Africano‘.

01 - BUSTO DE ESCIPION EN CARTAGENA

Busto de Publio Cornelio Escipión, el Africano. Sede de la Federación de Carthagineses y Romanos, calle La Caridad, Cartagena.

Controlado este bastión, importante como estratégico, se inicia la conquista final de Hispania, uno de los escenarios más cruentos en las luchas que mantienen Roma y Cartago a lo largo de todo el Mediterráneo. Tras la derrota en Baecula, Asdrúbal Barca, junto a sus guerreros númidas, consigue huir. Su intención siempre había sido la de reunirse con su hermano Aníbal en tierras italicenses y continuar la guerra en territorio romano.

Poco a poco, los contingentes cartagineses que permanecen en Hispania van siendo acorralados en la Baetica, tierras donde aún mantienen su dominio; poco a poco los caudillos indígenas, que los han apoyado hasta ese momento, deponen sus armas o son derrotados. Así ocurre con Orongis o Ilipa, entre otros.

Ha llegado el momento de la venganza romana en la vieja Iberia, la ocasión de dejar escapar toda la ira contenida contra aquellos que traicionaron a los procónsules anteriores, Publio y Cneo Cornelio Escipión; represalias sobre los mismos que se dedicaron a masacrar a todo legionario huido tras las anteriores derrotas y buscaron refugio en los que hasta entonces estaban considerados como oppidum aliados.

Una a una, las ciudades, primero simpatizantes de Roma y después unidas a los cartagineses en su lucha y resistencia, son castigadas. Una a una, las ciudades bases empleadas por los generales cartagineses en la guerra librada en Hispania están siendo tomadas: Iliturgi, Cástulo.

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