Colonia Lépida-Celsa

Velilla del Ebro. Zaragoza

Nos encontramos ante un claro ejemplo de cómo una de las ciudades más importantes de su territorio en época romana acaba desapareciendo en casi dos siglos de existencia. Su mayor error, entrar en la órbita de las guerras civiles acontecidas en el perido de la República.

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La Cartima romana

Cártama, Málaga

Siempre dominando el valle del Guadalhorce, controlando las rutas comerciales costeras y hacia el interior, hizo que, en época romana, el viejo asentamiento íbero gozara de un inmejorable desarrollo. La privilegiada ubicación estratégica, unido a la excelente fertilidad de sus tierras, motivará la llegada de los miembros de las familias más influyentes de la Baetica, lo que se traducirá en el periodo de mayor esplendor de la historia antigua cartamitana. La ciudad malacitana de Cartima, como no podía ser de otra forma, acabará convirtiéndose en municipio Flavio en el siglo I d.C.

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Contrebia Belaisca (continuación)

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Sekaisa era uno de los oppidum celtíberos más importantes en el territorio de los Belos que, como muchos otros asentamientos de carácter mayor, se habían adherido al pacto de Graco. Esta ciudad ha sido considerada como uno de los centros urbanos más antiguos de la zona, vinculada a la producción de hierro y, tal vez, de la plata. Acuñó moneda en esta primera mitad del siglo II a.C., lo que la convertiría en la ciudad indígena de mayor categoría.

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Contrebia Belaisca

Cabezo de las Minas. Botorrita, Zaragoza

Hasta entonces sólo habían combatido como fuerzas mercenarias fuera de su territorio. Indistintamente, tanto en el bando cartaginés como en el romano, allí donde se había requerido la presencia de sus armas, caballos y valor, cosecharon grandes riquezas y enorme prestigio; eran pueblos que vivían por y para la guerra.

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Sisapo

La Bienvenida. Almodóvar del Campo, Ciudad Real

Desde las primeras luces del alba varias de las esclavas se habían dedicado a preparar algunos ungüentos y cremas con los que maquillarían esa misma mañana a la domina. Era un día importante para Roma, se celebraba el regreso de Augusto tras su viaje a tierras de la Galia e Hispania. Por fin ambas provincias habían quedado completamente pacificadas.

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Los nombres propios

En los primeros años del siglo I d.C., Corduba se caracterizó por ser el foco de atención y punto de atracción de las élites repartidas por el amplio territorio de la Baetica. Muchos fueron los aristócratas con intereses en la localidad que marcharon a la capital provincial para la consecución de promociones personales, bien orientadas a sus ciudades de origen, o bien pensadas para la propia capital.

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La colonia tartésica de Conisturgis

Sobre la fundación de Tartessos nos llega el mito de Habis en el que se nos relata:

Gárgoris, su viejísimo rey, fue el primero en introducir la costumbre de recolectar miel. Como le hubiese nacido un nieto por estupro de su hija, por vergüenza quiso hacer morir al pequeño de varias formas, aunque la Fortuna le protegió de todos los peligros para que lograra el reino. En primer lugar, como hubiese ordenado que fuera abandonado, cuando unos días después envió a buscar el cuerpo del expósito, lo encontró alimentado por la leche de diversos animales salvajes. Después, tras ser llevado a casa, ordenó que fuera arrojado a un paso angosto que solía cruzar el ganado; decisión cruel, pues prefirió que su nieto fuese pisoteado a que sufriera una muerte simple. Como allí tampoco fuera dañado ni le faltara alimento, lo arrojó primeramente a perros hambrientos, por no comer durante muchos días, y después también a jabalíes. Y así, como no sólo no le dañasen que incluso era alimentado por las ubres de algunas fieras, por último ordenó que fuera arrojado al Océano. Entonces, se manifestó claramente un numen divino que le sostuvo sobre las olas y los mares enfurecidos, los cuales entrechocaban como si navegara sobre un navío, y no flotando sobre el mar, hasta ser depositado sano y salvo en la orilla. No mucho tiempo después apareció una cierva que ofreció sus ubres al pequeño. Finalmente, a partir de entonces, el muchacho adquirió del trato de la nodriza una agilidad extraordinaria y durante mucho recorrió montes y bosques entre manadas de ciervo con velocidad no inferior a ellos. Por fin, cazado a lazo, fue entregado al rey como regalo. Entonces reconoció al nieto por la semejanza de rasgos y las señales corporales que de niño le habían marcado a fuego. Admirado desde entonces por tantas desgracias y peligros, fue designado rey sucesor del reino…”. Justino (XLIV, 4)

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