Divus Augustus

No había pasado más que un breve lapso de tiempo cuando vi aparecer a Caecilius doblando la esquina exterior del pórtico. Caminaba con los hombros caídos y el semblante serio, con la mirada perdida en el rico y cuidado pavimento que pisaba. Parecía desalentado, tal vez abatido; nada que ver con ese optimismo mostrado ante las puertas de la domus. Me llamó mucho la atención que aún portara bajo el brazo aquel objeto envuelto en paño con el que había salido de su vivienda, pero ni rastro de las muestras de cerámica que le había hecho entrega.

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La Cueva de Hércules

Iglesia de San Ginés, Toledo

Ahmed-ar-Razi, también conocido como el moro Rasis, en su obra Crónica del moro Rasis ya desaparecida (siglo X d.C.), nos relata, a modo de vaticinio, el final del reino visigodo y la entrada de los musulmanes a la península, leyenda de la que se hicieron eco cronistas castellanos como Jiménez de Rada (De Rebus Hispaniae) o Alfonso X el Sabio (Crónica General de España) entre otros. En ella se relata que:

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Ara Pacis Augustae

… Bajo el consulado de Tiberio Nerón y Publio Quintilo, cuando regresé a Roma de mi viaje a Hispania y la Galia y después de haber llevado a cabo afortunadas empresas en estas provincias, el Senado decretó que se debía consagrar en honor a mi llegada el Ara Pacis en las proximidades del Campo de Marte y dispuso que los magistrados, sacerdotes y vírgenes Vestales celebrasen cada año un sacrificio en él.”. (Res Gestae Divi Augusti, 12.2)

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El derrumbe de las defensas

La caída de Sagunto. Capítulo VII

Durante algún tiempo, mientras sanaba la pierna del Bárquida, disfrutamos de cierta tranquilidad en las defensas. El bloqueo permanecía, eso es cierto, impidiendo con su cerco que nadie pudiera entrar o salir de la ciudad. Pero también es cierto que se produjo una especie de tregua no pactada, un leve respiro necesario a la población que permitió la continuidad en las obras de fortificación interna con todos los brazos disponibles.

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Sisapo

La Bienvenida. Almodóvar del Campo, Ciudad Real

Desde las primeras luces del alba varias de las esclavas se habían dedicado a preparar algunos ungüentos y cremas con los que maquillarían esa misma mañana a la domina. Era un día importante para Roma, se celebraba el regreso de Augusto tras su viaje a tierras de la Galia e Hispania. Por fin ambas provincias habían quedado completamente pacificadas.

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Colonia Sexs

La Almuñécar fenicia

Sobre la fundación de Gadir, los gaditanos recuerdan lo siguiente: que cierto oráculo mandó a los tirios a fundar una colonia en las Columnas de Herakles. Los exploradores llegaron al estrecho de Calpe y creyeron que los promontorios que lo forman eran los confines de la tierra habitada y el término de las empresas de Herakles. Suponiendo, entonces, que allí estaban las columnas a las que se refería el oráculo, echaron el ancla en cierto lugar de más acá de las Columnas, donde hoy se ubica la ciudad de los sexitanos. Pero, habiendo ofrecido en este lugar de la costa un sacrificio a los dioses y no habiendo sido propicias las víctimas, regresaron.

PEÑÓN DEL SANTO VISTO DESDE LA PLAYA DE SAN CRISTOBAL

Peñón del Santo visto desde la playa de San Cristóbal. Almuñécar, Granada.

Posteriormente los expedicionarios atravesaron el Estrecho, llegando hasta una isla consagrada a Herakles, situada junto a Onoba, ciudad de Iberia y a unos mil quinientos estadios más allá del Estrecho. Creyendo que las Columnas estaban allí, hicieron un nuevo sacrificio a los dioses, pero habiendo sido otra vez las víctimas adversas, regresaron a su patria. En la tercera expedición fundaron Gadir y construyeron el santuario en la parte oriental de la isla y la ciudad en la parte occidental…

Estrabón. Geografía III. 5.5. Sobre la fundación de Gadir.

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Vikingos en el califato omeya de Córdoba

Año 858. Las naves vikingas de larga eslora, revestidas con redondos escudos y decoradas sus proas mediante imágenes de bestias infernales, volvían a arribar las costas de al-Andalus. En esta ocasión eran comandadas por dos jefes de gran reputación y prestigio: Bjorn Costado de Hierro y su hermano Hastein, ambos hijos del legendario rey vikingo Ragnar Lodbrok. Sus objetivos, los mismos que los del año 844 en tiempos del emir Abd al-Rahman II: atesorar todo el botón posible que se pusiera a su alcance y seguir acrecentando la estela de su fama.

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