(BH. VII): Las carencias de Cneo

En el transcurso de la noche, una vez producidos los primeros enfrentamientos, Cneo Pompeyo ordenó abandonar sus posiciones e incendiar el campamento que hasta esos momentos había ocupado. Así lo dictaba el decálogo de estrategia militar para estos casos: procurar que las construcciones o materiales empleados no fueran reaprovechados por el enemigo y, en segunda instancia, utilizar el humo generado como elemento de protección que garantizara una retirada segura de tropas.

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(BH. VI): La llegada a Ategua

Julio César había fracasado. Sus dos objetivos principales para acabar con las contiendas civiles antes del crudo invierno, y que le habían obligado a trasladarse hasta la provincia de la Ulterior hispana,  se le habían esfumado. Corduba resistía y Cneo Pompeyo evitaba enfrentarse a él en encuentro directo a campo abierto. Era muy consciente que con esta decisión, aunque inevitable, acabaría reforzando el ánimo de sus enemigos.

El general ordenó abandonar el asedio al bastión pompeyano para buscar un nuevo escenario que le fuera más favorable a sus intereses. Además, resultaba prioritario aprovisionar a sus legiones si quería ganar la guerra.

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(BH. V): Combates por la toma del puente

Después del encuentro entre las tropas auxiliares de loricatti y los defensores de Corduba en las cercanías de esta ciudad, el factor sorpresa se había desvanecido. Los pompeyanos, acantonados en la plaza y en estado de alerta, esperaban la inminente llegada de César. No se limitaron a resguardarse tras las murallas, sino que Sexto Pompeyo ordenó desplegar un amplio dispositivo militar en torno a la única estructura fija que hacía posible salvar el curso del Baetis y alcanzar las puertas del importante bastión.

Cuando, por fin, el ejército del Dictador llegó a la ribera por su margen izquierda, pudo comprobar la imposibilidad de utilizar el puente con el que acercarse al oppidum enemigo. Bien defendido, su esfuerzo por tomarlo había resultado en vano; por entonces ya causaban buen número de bajas. Por este mismo motivo, decidió enviar una partida de jinetes que recorrieran la orilla en busca de algún estrecho por donde vadear la vía fluvial. Pero no hubo suerte, la profundidad de sus aguas y la fuerza de arrastre de la corriente hacían imposible este intento.

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(BH. IV): Objetivo, apoderarse de Corduba

Una vez enviado parte del contingente en auxilio de Ulia, Julio César fijó sus miras en el núcleo central de la Ulterior, Corduba. A priori, sus intenciones parecían bastante claras, evitar que Sexto Pompeyo acudiera al cerco que su hermano tenía impuesto sobre el oppidum fiel a su causa. Pero lo que de verdad tenía en mente el general romano no era otra cosa que apoderarse de este importante bastión pompeyano y lograr con ello un golpe de efecto, rápido y contundente, sobre las contiendas civiles por las que se había visto obligado a regresar a tierras hispanas. La caída de Corduba mermaría la moral de sus enemigos e, inexorablemente, influiría en la actitud de las ciudades que lo apoyaban. Por el contrario, si la guerra se prolongaba durante el periodo invernal, la situación acabaría perjudicando a sus legiones y a sus propios intereses.

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(BH. III): El auxilio a Ulia

En las fechas en las que Julio César llega desde Roma al oppidum de Obulco, Sexto, el menor de los hermanos, se encontraba en la plaza fortificada de Corduba, base principal de las operaciones pompeyanas. Su cometido era el de proteger la que entonces estaba considerada como capital de la provincia.

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(BH. II): Julio César llega a Obulco

Nos encontramos en plena temporada invernal, período en el que los mares se mantienen cerrados para travesías de largo recorrido. En la provincia hispana de la Ulterior, el partido pompeyano continua engrosando sus filas gracias a las aportaciones que realizan las distintas comunidades indígenas, Fuera mediante las relaciones clientelares de sus oligarquías, fuera a través de la política de terror impuesta, la cuestión es que el número de efectivos con los que puede contar Cneo Pompeyo es cada vez mayor.

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(BH. I): La Ulterior, último bastión Pompeyano

Vencido Farnases II y reconquistado el territorio africano, los que pudieron escapar de las derrotas infligidas, cruzaron las aguas para penetrar en Hispania a las órdenes de Cneo Pompeyo, quién se encargó de ocupar la provincia Ulterior mientras César disfrutaba de sus victorias e intentaba gobernar Roma. El Sur de la Península Ibérica se había convertido en el último bastión de la resistencia anticesariana, su última esperanza.

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