Edeta

Tossal de Sant Miquel. Llíria, Valencia

Durante el Bronce Final (siglos VIII – VII a.C.), el territorio que terminará controlando la ciudad íbera de Edeta no era más que una amplia extensión de tierras prácticamente deshabitadas; unos parajes donde el asentamiento de la futura capital edetana, con amplio registro de vida continuada desde el II milenio, centralizará las escasas importaciones, resultado de los contactos comerciales esporádicos, que hasta el lugar llegaban. El asentamiento humano se situará en una posición elevada y defendido por unas primeras murallas. Sus viviendas se alzarán sobre planta rectangular y zócalos empedrados, fabricados con los mismos materiales heredados de los modelos precedentes.

CIMA DEL CERRO

Cima del Cerro Tossal de Sant Miquel. Llíria, Valencia.

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La colonia tartésica de Conisturgis

Sobre la fundación de Tartessos nos llega el mito de Habis en el que se nos relata:

Gárgoris, su viejísimo rey, fue el primero en introducir la costumbre de recolectar miel. Como le hubiese nacido un nieto por estupro de su hija, por vergüenza quiso hacer morir al pequeño de varias formas, aunque la Fortuna le protegió de todos los peligros para que lograra el reino. En primer lugar, como hubiese ordenado que fuera abandonado, cuando unos días después envió a buscar el cuerpo del expósito, lo encontró alimentado por la leche de diversos animales salvajes. Después, tras ser llevado a casa, ordenó que fuera arrojado a un paso angosto que solía cruzar el ganado; decisión cruel, pues prefirió que su nieto fuese pisoteado a que sufriera una muerte simple. Como allí tampoco fuera dañado ni le faltara alimento, lo arrojó primeramente a perros hambrientos, por no comer durante muchos días, y después también a jabalíes. Y así, como no sólo no le dañasen que incluso era alimentado por las ubres de algunas fieras, por último ordenó que fuera arrojado al Océano. Entonces, se manifestó claramente un numen divino que le sostuvo sobre las olas y los mares enfurecidos, los cuales entrechocaban como si navegara sobre un navío, y no flotando sobre el mar, hasta ser depositado sano y salvo en la orilla. No mucho tiempo después apareció una cierva que ofreció sus ubres al pequeño. Finalmente, a partir de entonces, el muchacho adquirió del trato de la nodriza una agilidad extraordinaria y durante mucho recorrió montes y bosques entre manadas de ciervo con velocidad no inferior a ellos. Por fin, cazado a lazo, fue entregado al rey como regalo. Entonces reconoció al nieto por la semejanza de rasgos y las señales corporales que de niño le habían marcado a fuego. Admirado desde entonces por tantas desgracias y peligros, fue designado rey sucesor del reino…”. Justino (XLIV, 4)

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El Vaso Canopo de Apofis I

En la colonia fenicia de Sexs

Este vaso de excepcional importancia histórica constituye el documento escrito más antiguo hallado en la Península Ibérica. Su descubrimiento fue descontextualizado, aunque podría proceder de una zona muy cercana a la necrópolis de Laurita, cerro de San Cristóbal, Almuñécar.

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Acinipo: Ciudad Central

Pero todo el paisaje cambió radicalmente cuando, en centurias posteriores y bajo el ruido de los scutum y gladius, las legiones romanas terminaron por expulsar al pueblo oriental que vino para reemplazar a los primeros mercaderes.

PEDESTAL ESTATUARIO

Pedestal estatuario. Yacimiento Arqueológico de Acinipo. Ronda, Málaga.

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Acinipo: La Colonización

Por supuesto que nadie recuerda cuál fue el motivo que empujó a estos colonos para asentarse en una comarca tan montañosa. Tal vez vinieran huyendo de las belicosas tribus celtas de donde procedían o puede que, por otro lado, formaran parte de alguna de ellas y alcanzaron estas ricas tierras con objeto de constituirse como punta de lanza en sus propósitos de expansión y colonización.

VISTA DE LA SERRANIA DE RONDA DESDE LAS MURALLAS

Vistas de la Serranía de Ronda desde las murallas. Yacimiento Arqueológico de Acinipo. Ronda, Málaga.

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