El mito de Pélope e Hipodamía

Mosaico en Villa Romana de NohedaVillar de Domingo García, Cuenca

El triclinium de la villa señorial de Noheda, un enorme comedor preparado en una gran sala de planta rectangular de la que destacaban tres exedras. De techos abovedados y paredes enlucidas con bellos frescos, su interior estuvo decorado con un buen número de esculturas y, esto hay que subrayarlo, impresionantes mosaicos. Uno de estos pavimentos hace alusión al conocido como mito de Pélope e Hipodamía. Sabed que el mosaico de Noheda es hasta la fecha la única pieza que detalla, de forma íntegra, todos los episodios del pasaje recogido en la mitología griega. Por este mismo motivo, hoy paso a relataros su historia aprovechando cada uno de los detalles que en él fueron representados y que se narran sobre su superficie.

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Tras las huellas fenicias de Malaka

Por mucho que remonte la memoria a un pasado ya lejano, sólo logro recordar aquellos accesos hacia las playas de muchos pueblos costeros de mi provincia. Calles estrechas, pavimentadas con guijarros y conchas de mar que hacían las delicias de mi niñez en las idas y venidas hasta sus aguas. El olor a marisma y a su brisa fresca es el único recuerdo que consigo rescatar cuando cierro los ojos y, frente al horizonte, pienso en la colonia fenicia de Malaka. Tal vez sólo esté sintiendo nostalgia de un pasado no vivido, aunque estoy seguro que lo he soñado.

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La Cartima romana

Cártama, Málaga

Siempre dominando el valle del Guadalhorce, controlando las rutas comerciales costeras y hacia el interior, hizo que, en época romana, el viejo asentamiento íbero gozara de un inmejorable desarrollo. La privilegiada ubicación estratégica, unido a la excelente fertilidad de sus tierras, motivará la llegada de los miembros de las familias más influyentes de la Baetica, lo que se traducirá en el periodo de mayor esplendor de la historia antigua cartamitana. La ciudad malacitana de Cartima, como no podía ser de otra forma, acabará convirtiéndose en municipio Flavio en el siglo I d.C.

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Colonia Sexs

La Almuñécar fenicia

Sobre la fundación de Gadir, los gaditanos recuerdan lo siguiente: que cierto oráculo mandó a los tirios a fundar una colonia en las Columnas de Herakles. Los exploradores llegaron al estrecho de Calpe y creyeron que los promontorios que lo forman eran los confines de la tierra habitada y el término de las empresas de Herakles. Suponiendo, entonces, que allí estaban las columnas a las que se refería el oráculo, echaron el ancla en cierto lugar de más acá de las Columnas, donde hoy se ubica la ciudad de los sexitanos. Pero, habiendo ofrecido en este lugar de la costa un sacrificio a los dioses y no habiendo sido propicias las víctimas, regresaron.

PEÑÓN DEL SANTO VISTO DESDE LA PLAYA DE SAN CRISTOBAL

Peñón del Santo visto desde la playa de San Cristóbal. Almuñécar, Granada.

Posteriormente los expedicionarios atravesaron el Estrecho, llegando hasta una isla consagrada a Herakles, situada junto a Onoba, ciudad de Iberia y a unos mil quinientos estadios más allá del Estrecho. Creyendo que las Columnas estaban allí, hicieron un nuevo sacrificio a los dioses, pero habiendo sido otra vez las víctimas adversas, regresaron a su patria. En la tercera expedición fundaron Gadir y construyeron el santuario en la parte oriental de la isla y la ciudad en la parte occidental…

Estrabón. Geografía III. 5.5. Sobre la fundación de Gadir.

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Los orígenes de Cartima

Cuando inicié la búsqueda de documentación relacionada con la antigua ciudad de Cartima, y en un intento de recabar toda la información posible, al primer lugar donde decidí acudir fue a las fuentes clásicas. Sólo en la obra de Tito Livio titulada Ab Urbe condita (Capítulo XL, 47, 1-4) se hace referencia a ella en el pasaje que narra la campaña militar de Tiberio Sempronio Graco (año 180 a.C.) durante la primera guerra celtíbera en tierras hispanas (pulsa aquí para conocerlo). Dicho texto recoge la siguiente mención: “… Después de tomar rehenes y poner una guarnición en la ciudad (Munda, a la que atacaría por sorpresa aprovechando la oscuridad de la noche), siguió su marcha asaltando los oppidum y quemando los cultivos, hasta llegar a otra ciudad de excepcional fuerza a la que los celtíberos llamaban Cértima…”.

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