Begastri (continuación)

<< Viene del artículo Begastri, una ciudad episcopal

No tardarían en llegar las guerras civiles entre monarcas y facciones aristócratas en el reino visigodo; nobles siempre codiciosos por usurpar el trono del Regnum Visigothorum. Atanagildo, careciendo de las tropas necesarias para intentar destronar a Agila I, decide buscar apoyo en el Imperio Romano de Oriente. Justiniano I, quien reinaba por aquel entonces, no desaprovechó la oportunidad de intervenir en Hispania y continuar avanzando en su ambicioso proyecto Renovatio Imperii Romanorum, es decir, la reunificación de todos aquellos territorios que en su día estuvieron bajo el poder del viejo Imperio Romano.

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Arrepentimientos

Ermita de San Mamés. Aroche, Huelva

Arrepentimiento: sentimiento de la persona que lamenta haber hecho una cosa o dejado de hacer.

Arrepentimiento: Pentimento en su forma italiana. Corrección o enmienda realizada por el propio autor de una obra, manifestando con ello un cambio de idea al pintar encima de la composición y modificar, parcialmente, el dibujo o pintura inicial

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La transformación musulmana de Augusta Emerita

«En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. Bendición de Dios y Su protección para los que obedecen a Dios. Ordenó construir esta fortaleza y servirse de ella como refugio de los obedientes el emir Abd al-Rahman, hijo de al-Hakam –glorifíquele Dios–, por medio de su camil Abd Allah, hijo de Kulayb b. Talaba, y de Hayqar b. Mukabbis, su sirviente [y] Sahib al-bunyan, en la luna del postrer rabi del año doscientos veinte» [abril del año 835 d. C.]

PLACA CONMEMORATIVA ABDERRAMAN II - ALCAZABA DE MERIDA

Placa conmemorativa de Abderraman II en Alcazaba de Mérida.

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La colonia tartésica de Conisturgis

Sobre la fundación de Tartessos nos llega el mito de Habis en el que se nos relata:

Gárgoris, su viejísimo rey, fue el primero en introducir la costumbre de recolectar miel. Como le hubiese nacido un nieto por estupro de su hija, por vergüenza quiso hacer morir al pequeño de varias formas, aunque la Fortuna le protegió de todos los peligros para que lograra el reino. En primer lugar, como hubiese ordenado que fuera abandonado, cuando unos días después envió a buscar el cuerpo del expósito, lo encontró alimentado por la leche de diversos animales salvajes. Después, tras ser llevado a casa, ordenó que fuera arrojado a un paso angosto que solía cruzar el ganado; decisión cruel, pues prefirió que su nieto fuese pisoteado a que sufriera una muerte simple. Como allí tampoco fuera dañado ni le faltara alimento, lo arrojó primeramente a perros hambrientos, por no comer durante muchos días, y después también a jabalíes. Y así, como no sólo no le dañasen que incluso era alimentado por las ubres de algunas fieras, por último ordenó que fuera arrojado al Océano. Entonces, se manifestó claramente un numen divino que le sostuvo sobre las olas y los mares enfurecidos, los cuales entrechocaban como si navegara sobre un navío, y no flotando sobre el mar, hasta ser depositado sano y salvo en la orilla. No mucho tiempo después apareció una cierva que ofreció sus ubres al pequeño. Finalmente, a partir de entonces, el muchacho adquirió del trato de la nodriza una agilidad extraordinaria y durante mucho recorrió montes y bosques entre manadas de ciervo con velocidad no inferior a ellos. Por fin, cazado a lazo, fue entregado al rey como regalo. Entonces reconoció al nieto por la semejanza de rasgos y las señales corporales que de niño le habían marcado a fuego. Admirado desde entonces por tantas desgracias y peligros, fue designado rey sucesor del reino…”. Justino (XLIV, 4)

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Praeludium

El desastre de al-Araq (I)

Después del desastre vino la rapiña y el despojo. A continuación, el olor a muerte de la carne descompuesta. Mientras intento aclarar mis pensamientos y dejar de manifiesto lo aquí acontecido, desde las saeteras veo marchar una partida sarracena de jinetes en cabalgada dirigiéndose, libremente, hacia los campos del Norte. Más cautivos y más cadáveres aguardan, del mismo modo que en las últimas jornadas hemos padecido.

Me embriaga el dolor y la desolación por la pérdida de los hermanos caídos y de todos aquellos buenos cristianos que han corrido la misma suerte. Ninguno de ellos ha recibido digna sepultura, que Dios perdone sus almas. La frontera ha retrocedido y Consuegra se mantiene como única plaza avanzada, aislada y sin apoyos, como ínsula en mitad de un mar de tempestades ahora controlada por las huestes enemigas. ¡Oh Señor misericordioso, danos fuerza para resistir y seguir combatiendo en tu nombre! ¡Qué nuestros brazos no flaqueen al empuñar las armas en el día del juicio final!

01 - CASTILLO DE MUELA

Castillo de la Muela. Consuegra, Toledo.

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La última partida de ajedrez (continuación)

<< Inicio de la crónica

En el exterior, las cosas habían cambiado desde que Yusuf fuera apresado. Don Enrique III de Trastámara había fallecido y su hijo Juan II, el pequeño niño rey de tan sólo veintidós meses de edad, lo había sucedido en el trono. Para la regencia de Castilla se hicieron cargo la madre, doña Catalina de Lancáster, y su tío don Fernando I de Aragón. Este último protegía al heredero con arduos deseos de seguir conquistando nuevas tierras a los musulmanes.

PASAJE ABOVEDADO QUE COMUNICABA EL BARRIO DEL ALBAICÍN CON EL NÚCLEO DE LA ANTIGUA MEDINA

Pasaje abovedado que comunicaba el Barrio del Albaicín con el núcleo urbano de la antigua medina. Salobreña, Granada.

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Qal’at Rabah: Calatrava La Vieja (continuación)

<< Volver al inicio de la plaza

Resulta que en tales circunstancias, a finales de 1157, habían llegado a Toledo don Raimundo, abad del monasterio de Santa María de Fítero, y fray Diego Velázquez, ambos religiosos del Císter. El abad se había hecho acompañar del hermano Diego para disponer de una mayor facilidad a la hora de acceder al rey, al cual pretendía solicitar confirmación de los privilegios concedidos por Alfonso VII en su abadía. Tiempo atrás, Diego Velázquez fue amado del anterior monarca y amigo en la infancia del Deseado.

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Qal’at Rabah: Calatrava La Vieja

El origen de una Orden

“Todos los nobles callaron ante tal propuesta. Y lo sucedido a continuación causó tan extraordinaria sorpresa que provocó algunas burlas entre los nobles de la corte. Sin embargo, fue un hecho trascendental para el futuro de la plaza y de su entorno: el propósito fue aceptado por el abad Raimundo, aconsejado a ello por Diego Velázquez.”

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