Cohors I Celtiberorum

Campamento romano de Ciadella. Sobrado dos Monxes, A Coruña

A lo largo de los dos primeros siglos del Imperio contingentes de soldados galos, germanos e hispanos fueron reclutados para suplir las bajas que, dentro de las filas romanas, se iban generando. Bien como unidades de apoyo a las legiones, bien operando de forma autónoma, estos cuerpos de auxiliares actuaron en territorios cuyas fronteras parecían cada vez más inabarcables.

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Santa Eulalia de Bóveda

Bóveda de Mera, Lugo

A tan sólo veinte millas al oeste de Lucus Augusti, muy próximo de la vía romana que unía la antigua ciudad con el campamento militar de la unidad auxiliar Cohors I Celtiberorum del ejército imperial, se levantará un edificio que, a día de hoy, continúa generando gran controversia relacionada con su datación, por no mencionar la funcionalidad del mismo y la decoración empleada en el interior. Nos estamos refiriendo a Santa Eulalia de Bóveda.

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Ara Pacis Augustae

… Bajo el consulado de Tiberio Nerón y Publio Quintilo, cuando regresé a Roma de mi viaje a Hispania y la Galia y después de haber llevado a cabo afortunadas empresas en estas provincias, el Senado decretó que se debía consagrar en honor a mi llegada el Ara Pacis en las proximidades del Campo de Marte y dispuso que los magistrados, sacerdotes y vírgenes Vestales celebrasen cada año un sacrificio en él.”. (Res Gestae Divi Augusti, 12.2)

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Catoira

Las incursiones vikingas por el Ulla

Cuando arribaron a nuestras costas por primera vez, pudieron hacerles frente en las cercanas aguas del Faro Brigantium. Hombres de la talla de Ergica y Olmundo de Erice consiguieron rechazarlos, incluso acabaron incendiando gran número de sus naves. Fue esta una importante victoria, bien festejada por los supervivientes de las mesnadas allí reunidas. No sólo se consiguió la derrota y huida de los nórdicos, también trasladar sus razzias a las fronteras del califa andalusí.

DRAKKARS SOBRE EL RIO ULLA

Drakkars sobre el río Ulla. Catoira, Pontevedra.

En esos momentos el reino se sintió fuerte, infranqueable. Se había evitado la amenaza que acechaba a la población, los campos de labranza y templos. Pero este fue un gran error, el exceso de confianza y seguridad. Los sarracenos, nuestros enemigos en el Sur, conocieron de la crueldad de los guerreros venidos de las tierras heladas del Norte y se prepararon a conciencia para prevenir futuras incursiones. En cambio nosotros no lo hicimos y ahora han vuelto, una vez más.

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