La leyenda de Medellín

Castillo de Medellín. Badajoz

A la muerte de este primer Conde (Rodrigo Portocarrero) le sucedió su hijo primogénito y heredero don Juan, a quien su madre disputó los derechos al condado encerrándole para su seguridad en una habitación secreta y casi subterránea de la planta baja del cubo o torreón que ocupa la parte central de la muralla que mira al Guadiana.

Nada menos que cinco años, según datos de la tradición, estuvo el desgraciado don Juan encerrado en aquella reducida prisión sin más luz que la muy escasa que entraba por la aspillera que aún existe, ni más ventilación y aire que el que de aquel pequeño espacio dentro del cual tenía que satisfacer todas sus corporales necesidades y sin ver ni hablar a nadie más que al criado que, de vez en cuando, bajase – también colgado – a limpiar la habitación.

Entablada las negociaciones parece que don Juan exigió que rompiera el muro como hoy está y aún se conserva la rotura, tratando de probar, por ésta su inocencia, al salir por sus pies y no colgando como entró.”.

CASTILLO DE MEDELLIN

Castillo de Medellín. Badajoz.

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La transformación musulmana de Augusta Emerita

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso. Bendición de Dios y Su protección para los que obedecen a Dios. Ordenó construir esta fortaleza y servirse de ella como refugio de los obedientes el emir Abd al-Rahman, hijo de al-Hakam –glorifíquele Dios–, por medio de su camil Abd Allah, hijo de Kulayb b. Talaba, y de Hayqar b. Mukabbis, su sirviente [y] Sahib al-bunyan, en la luna del postrer rabi del año doscientos veinte” [abril del año 835 d. C.]

PLACA CONMEMORATIVA ABDERRAMAN II - ALCAZABA DE MERIDA

Placa conmemorativa de Abderraman II en Alcazaba de Mérida.

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La marcha almohade

El desastre de al-Araq (II)

Luego salió [el califa] el sábado – diez de junio [de 1195] – y mandó pasar revista; cabalgó todo el ejército con pertrechos completos y atavía espléndido y cuando acabaron de montar a caballo y se terminó la organización de jinetes y peones; cabalgó al-Mansur y fue con los secretarios y visires y los parientes e hijos; los revistió en sus puestos, fila por fila y cábila por cábila, y les agradeció su cuidado y preparación con las más hermosas gracias. Se sacaron los sueldos y donativos barakat y se movilizaron los contingentes habituales y todos los soldados inscritos.”. (Libro de la increíble historia de los reyes de al-Andalus y Marruecos. Autor: Ibn Idhari)

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Praeludium

El desastre de al-Araq (I)

Después del desastre, vino la rapiña y el despojo; a continuación, el olor a muerte de la carne descompuesta. Mientras intento aclarar mis pensamientos y dejar de manifiesto lo aquí acontecido, desde las propias saeteras de la fortaleza veo marchar una partida sarracena de jinetes en cabalgada dirigiéndose, libremente, hacia los campos del Norte. Más cautivos y más cadáveres aguardan, del mismo modo que en las últimas jornadas hemos padecido.

Me embriaga el dolor y la desolación por la pérdida de los hermanos caídos y de todos aquellos buenos cristianos que han corrido la misma suerte; ninguno de ellos ha recibido digna sepultura, que Dios perdone sus almas. La frontera ha retrocedido y Consuegra se mantiene como única plaza avanzada, aislada y sin apoyos, como ínsula en mitad de un mar de tempestades ahora controlada por las huestes enemigas. ¡Oh Señor misericordioso, danos fuerza para resistir y seguir combatiendo en tu nombre! ¡Qué nuestros brazos no flaqueen al empuñar las armas en el día del juicio final!

01 - CASTILLO DE MUELA

Castillo de la Muela. Consuegra, Toledo.

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La última partida de ajedrez (continuación)

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En el exterior, las cosas habían cambiado desde que Yusuf fuera apresado. Don Enrique III de Trastámara había fallecido y su hijo Juan II, el pequeño niño rey de tan sólo veintidós meses de edad, lo había sucedido en el trono. Para la regencia de Castilla se hicieron cargo la madre, doña Catalina de Lancáster, y su tío don Fernando I de Aragón. Este último protegía al heredero con arduos deseos de seguir conquistando nuevas tierras a los musulmanes.

PASAJE ABOVEDADO QUE COMUNICABA EL BARRIO DEL ALBAICÍN CON EL NÚCLEO DE LA ANTIGUA MEDINA

Pasaje abovedado que comunicaba el Barrio del Albaicín con el núcleo urbano de la antigua medina. Salobreña, Granada.

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La última partida de ajedrez

Alcázar nazarí de Salawbinya (Salobreña, Granada)

Hace unos cuantos años andaba metido de cabeza en la impresionante historia de la conquista de Antakira por don Fernando I de Aragón. En la última visita que realicé a la Alhambra de Granada, llegó a mis manos el título ‘Los Reyes de la Alhambra (Entre la historia y la leyenda)’ del autor Francisco Bueno. Confieso que dicho libro me cautivó, una verdadera preciosidad cuya compra segura corroboraba el etiquetado de su 5ª Edición.

El contenido no era para mí del todo nuevo, puesto que muchos de sus capítulos y pasajes ya los había tratado en las distintas crónicas que hablan sobre los sucesivos reyes nazaríes. Pero sí es cierto que uno de ellos me conquistó sobremanera: aquel que relata la entronización de Yusuf III como decimotercer monarca del reino de Granada.

Al día de hoy desconozco si forma parte de una historia, una leyenda o, simplemente, un cuento; mucho se ha escrito sobre ello. Si fuese esto último, lo cierto es que podría formar parte de uno de los relatos de las mil y una noches, pero con acontecimientos ambientados en las tierras de al-Andalus, allá por el año 1408. Pero, al igual que ocurre con otras tantas historias, este tipo de narración es el que mantiene vivo, a lo largo del tiempo, a un determinado monumento histórico… Aunque, ni si quiera, nos detengamos un instante en recordarla.

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Catoira

Las incursiones vikingas por el Ulla

Cuando arribaron a nuestras costas por primera vez, pudieron hacerles frente en las cercanas aguas del Faro Brigantium. Hombres de la talla de Ergica y Olmundo de Erice consiguieron rechazarlos, incluso acabaron incendiando gran número de sus naves. Fue esta una importante victoria, bien festejada por los supervivientes de las mesnadas allí reunidas. No sólo se consiguió la derrota y huida de los nórdicos, también trasladar sus razzias a las fronteras del califa andalusí.

DRAKKARS SOBRE EL RIO ULLA

Drakkars sobre el río Ulla. Catoira, Pontevedra.

En esos momentos el reino se sintió fuerte, infranqueable. Se había evitado la amenaza que acechaba a la población, los campos de labranza y templos. Pero este fue un gran error, el exceso de confianza y seguridad. Los sarracenos, nuestros enemigos en el Sur, conocieron de la crueldad de los guerreros venidos de las tierras heladas del Norte y se prepararon a conciencia para prevenir futuras incursiones. En cambio nosotros no lo hicimos y ahora han vuelto, una vez más.

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