La romanización de Uxama

Cerro de Castro. Burgo de Osma, Soria

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Tras el episodio de Pompeyo y la destrucción del asentamiento indígena, la población de Uxama pasará a convertirse en civitas stipendiaria, a causa, muy probablemente, de la resistencia demostrada contra Roma en el pasado. Pero supo resurgir de sus cenizas, beneficiarse de ese privilegiado emplazamiento con el que contaba y por el cual pasaban los trazados viarios más importantes del momento, además de continuar explotando sus fértiles y ricas tierras para el cultivo y los pastos.

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La marcha almohade

El desastre de al-Araq (II)

Luego salió [el califa] el sábado – diez de junio [de 1195] – y mandó pasar revista; cabalgó todo el ejército con pertrechos completos y atavía espléndido y cuando acabaron de montar a caballo y se terminó la organización de jinetes y peones; cabalgó al-Mansur y fue con los secretarios y visires y los parientes e hijos; los revistió en sus puestos, fila por fila y cábila por cábila, y les agradeció su cuidado y preparación con las más hermosas gracias. Se sacaron los sueldos y donativos barakat y se movilizaron los contingentes habituales y todos los soldados inscritos.”. (Libro de la increíble historia de los reyes de al-Andalus y Marruecos. Autor: Ibn Idhari)

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Qal’at Rabah: Calatrava La Vieja (continuación)

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Resulta que en tales circunstancias, a finales de 1157, habían llegado a Toledo don Raimundo, abad del monasterio de Santa María de Fítero, y fray Diego Velázquez, ambos religiosos del Císter. El abad se había hecho acompañar del hermano Diego para disponer de una mayor facilidad a la hora de acceder al rey, al cual pretendía solicitar confirmación de los privilegios concedidos por Alfonso VII en su abadía. Tiempo atrás, Diego Velázquez fue amado del anterior monarca y amigo en la infancia del Deseado.

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Qal’at Rabah: Calatrava La Vieja

El origen de una Orden

“Todos los nobles callaron ante tal propuesta. Y lo sucedido a continuación causó tan extraordinaria sorpresa que provocó algunas burlas entre los nobles de la corte. Sin embargo, fue un hecho trascendental para el futuro de la plaza y de su entorno: el propósito fue aceptado por el abad Raimundo, aconsejado a ello por Diego Velázquez.”

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