La leyenda de Medellín

Castillo de Medellín. Badajoz

A la muerte de este primer Conde (Rodrigo Portocarrero) le sucedió su hijo primogénito y heredero don Juan, a quien su madre disputó los derechos al condado encerrándole para su seguridad en una habitación secreta y casi subterránea de la planta baja del cubo o torreón que ocupa la parte central de la muralla que mira al Guadiana.

Nada menos que cinco años, según datos de la tradición, estuvo el desgraciado don Juan encerrado en aquella reducida prisión sin más luz que la muy escasa que entraba por la aspillera que aún existe, ni más ventilación y aire que el que de aquel pequeño espacio dentro del cual tenía que satisfacer todas sus corporales necesidades y sin ver ni hablar a nadie más que al criado que, de vez en cuando, bajase – también colgado – a limpiar la habitación.

Entablada las negociaciones parece que don Juan exigió que rompiera el muro como hoy está y aún se conserva la rotura, tratando de probar, por ésta su inocencia, al salir por sus pies y no colgando como entró.”.

CASTILLO DE MEDELLIN

Castillo de Medellín. Badajoz.

Sigue leyendo

Anuncios

La última partida de ajedrez (continuación)

<< Inicio de la crónica

En el exterior, las cosas habían cambiado desde que Yusuf fuera apresado. Don Enrique III de Trastámara había fallecido y su hijo Juan II, el pequeño niño rey de tan sólo veintidós meses de edad, lo había sucedido en el trono. Para la regencia de Castilla se hicieron cargo la madre, doña Catalina de Lancáster, y su tío don Fernando I de Aragón. Este último protegía al heredero con arduos deseos de seguir conquistando nuevas tierras a los musulmanes.

PASAJE ABOVEDADO QUE COMUNICABA EL BARRIO DEL ALBAICÍN CON EL NÚCLEO DE LA ANTIGUA MEDINA

Pasaje abovedado que comunicaba el Barrio del Albaicín con el núcleo urbano de la antigua medina. Salobreña, Granada.

Sigue leyendo

La última partida de ajedrez

Alcázar nazarí de Salawbinya (Salobreña, Granada)

Hace unos cuantos años andaba metido de cabeza en la impresionante historia de la conquista de Antakira por don Fernando I de Aragón. En la última visita que realicé a la Alhambra de Granada, llegó a mis manos el título ‘Los Reyes de la Alhambra (Entre la historia y la leyenda)’ del autor Francisco Bueno. Confieso que dicho libro me cautivó, una verdadera preciosidad cuya compra segura corroboraba el etiquetado de su 5ª Edición.

El contenido no era para mí del todo nuevo, puesto que muchos de sus capítulos y pasajes ya los había tratado en las distintas crónicas que hablan sobre los sucesivos reyes nazaríes. Pero sí es cierto que uno de ellos me conquistó sobremanera: aquel que relata la entronización de Yusuf III como decimotercer monarca del reino de Granada.

Al día de hoy desconozco si forma parte de una historia, una leyenda o, simplemente, un cuento; mucho se ha escrito sobre ello. Si fuese esto último, lo cierto es que podría formar parte de uno de los relatos de las mil y una noches, pero con acontecimientos ambientados en las tierras de al-Andalus, allá por el año 1408. Pero, al igual que ocurre con otras tantas historias, este tipo de narración es el que mantiene vivo, a lo largo del tiempo, a un determinado monumento histórico… Aunque, ni si quiera, nos detengamos un instante en recordarla.

Sigue leyendo