En orden de batalla

El desastre de al-Araq (III)

… que todos los que he consultado antes que a vosotros, aunque son los primeros por su valor, por su pericia en las guerras y por su esfuerzo y poder, no conocen la manera de guerrear de los cristianos como vosotros, que sois sus vecinos y estáis acostumbrados a combatirlos y sabéis de sus estratagemas y costumbras.”. (Libro de la increíble historia de los reyes de al-Andalus y Marruecos. Autor: Ibn Idhari)

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La marcha almohade

El desastre de al-Araq (II)

Luego salió [el califa] el sábado – diez de junio [de 1195] – y mandó pasar revista; cabalgó todo el ejército con pertrechos completos y atavía espléndido y cuando acabaron de montar a caballo y se terminó la organización de jinetes y peones; cabalgó al-Mansur y fue con los secretarios y visires y los parientes e hijos; los revistió en sus puestos, fila por fila y cábila por cábila, y les agradeció su cuidado y preparación con las más hermosas gracias. Se sacaron la barakat – sueldos y donativos – y se movilizaron los contingentes habituales y todos los soldados inscritos.”. (Libro de la increíble historia de los reyes de al-Andalus y Marruecos. Autor: Ibn Idhari)

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Los Alcores

El primer asentamiento de Porcuna

Ipolca íbera, Obulco romana, aunque tras la Batalla de Munda se le otorgó el título de Urbs Victrix Nobilis (Victoriosa Noble Ciudad) con la que accedió a su ciudadanía. Un territorio este que, desde sus orígenes, siempre fue concebido como asentamiento estable y próspero debido a la enorme riqueza que proporcionaban sus tierras. A lo largo del tiempo llegarían otras civilizaciones, otras culturas, que modificarían la suya propia y su forma de nombrarla: Obolcón visigoda, Bulkuna árabe y, por último, Porcuna cristiana. Pero lo que debemos de tener siempre presente es que la historia de este asentamiento se inició con el poblado prehistórico de Los Alcores (Porcuna, Jaén)

VISTA YACIMIENTO LOS ALCORES HACIA ANTIGUA VIA IBERICA

Vista del territorio dependiente desde el Yacimiento Los Alcores. Porcuna, Jaén.

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Qal’at Rabah: Calatrava La Vieja (continuación)

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Resulta que en tales circunstancias, a finales de 1157, habían llegado a Toledo don Raimundo, abad del monasterio de Santa María de Fítero, y fray Diego Velázquez, ambos religiosos del Císter. El abad se había hecho acompañar del hermano Diego para disponer de una mayor facilidad a la hora de acceder al rey, al cual pretendía solicitar confirmación de los privilegios concedidos por Alfonso VII en su abadía. Tiempo atrás, Diego Velázquez fue amado del anterior monarca y amigo en la infancia del Deseado.

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Qal’at Rabah: Calatrava La Vieja

El origen de una Orden

“Todos los nobles callaron ante tal propuesta. Y lo sucedido a continuación causó tan extraordinaria sorpresa que provocó algunas burlas entre los nobles de la corte. Sin embargo, fue un hecho trascendental para el futuro de la plaza y de su entorno: el propósito fue aceptado por el abad Raimundo, aconsejado a ello por Diego Velázquez.”

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Los vigilantes del territorio (continuación)

Yacimiento Arq. de Hijovejo (Quintana de la Serena, Badajoz)

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Una vez se accedía a la torre, la impresión que daba el interior del recinto era el de un espacio muy reducido. A la derecha del pasillo de entrada se encontraba la cámara principal adosada a la muralla Norte. Otras cuatro estancias anejas, estas de dimensiones más pequeñas, se añadieron frente a ella en la cara interna de la muralla Sur. Esta disposición da una ligera idea del escaso número de hombres que guarnecía la fortificación.

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Los vigilantes del territorio

Yacimiento Arq. de Hijovejo (Quintana de la Serena, Badajoz)

Primer cuarto del siglo I a.C. Sería en un terreno llano, sobre enormes bloques graníticos sin apenas transformar, donde se levantaría el bastión militar con el que se controlará el paso continuado de tropas romanas y población indígena que por los antiguos caminos naturales de este territorio transitaban.

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