Se inicia el asalto

La caída de Sagunto. Capítulo VI

Sereno e impasible, desde el adarve de las murallas Balcáldur observaba los movimientos de tropa que realizaban los cartagineses ante su inminente ataque. En retaguardia, al amparo de los manteletes y las vineas, los arietes traídos expresamente desde Qart Hadash se mantenían a la espera de una infantería hispana encargada de portar las escalas con las que llevarían a cabo el asalto. O por lo menos eso era lo que se podía intuir desde la distancia y con una vista desgastada por el paso de los años.

Sigue leyendo

Anuncios

Aníbal llega a Sagunto

La caída de Sagunto. Capítulo V

Espoleando sus pequeñas y ágiles monturas – sin bridas, ni bocados, ni tampoco sillas; tan sólo el uso de una vara y una cuerda alrededor del cuello -, un cuerpo bien nutrido de caballería ligera númida avanzó hasta alcanzar las proximidades del oppidum. A sus espaldas dejaban una densa polvareda que terminaba fundiéndose con las altas columnas de humo de unos campos envueltos en llamas.

Sigue leyendo

Una larga espera

La caída de Sagunto. Capítulo IV

De forma tranquila y apacible transcurrió el final de temporada en Sagunto. Las naves apenas fondeaban en su portus desde que se declarara el cierre de las aguas. Sólo alguna que otra embarcación, de carácter menor y procedentes del área de influencia púnica, se atrevía a arribar en nuestras costas. Estos navíos, utilizados para cabotaje, arriesgaban la mercancía que fletaban al navegar por el océano encrespado, pero siempre lo hacían cargados de armas y defensas. La guerra parecía próxima e inminente y, desgraciadamente, resultaba todo un suculento negocio muy a tener en cuenta.

CEPO ANCLA

Cepo de ancla con inscripción. Siglo I d.C. Grau Vell. Hallazgo subacuático. Museo Arqueológico de Sagunto.

Sigue leyendo

Edeta (continuación)

<< Viene de publicación anterior

Edeta quedó definida, finalmente, como un gran centro de poder, además de ser la residencia de la dinastía real y toda su aristocracia dependiente. Se le asignará el papel de único ámbito autorizado donde practicar el intercambio comercial, cometido a través del cual las élites se asegurarán controlar el poder económico. De esta forma se mantendrá la hegemonía con respecto al resto de asentamientos, entendidos a estos últimos como simple servidumbre territorial.

Sigue leyendo

Edeta

Tossal de Sant Miquel. Llíria, Valencia

Durante el Bronce Final (siglos VIII – VII a.C.), el territorio que terminará controlando la ciudad íbera de Edeta no era más que una amplia extensión de tierras prácticamente deshabitadas; unos parajes donde el asentamiento de la futura capital edetana, con amplio registro de vida continuada desde el II milenio, centralizará las escasas importaciones, resultado de los contactos comerciales esporádicos, que hasta el lugar llegaban. El asentamiento humano se situará en una posición elevada y defendido por unas primeras murallas. Sus viviendas se alzarán sobre planta rectangular y zócalos empedrados, fabricados con los mismos materiales heredados de los modelos precedentes.

CIMA DEL CERRO

Cima del Cerro Tossal de Sant Miquel. Llíria, Valencia.

Sigue leyendo

Colonia Libertinorum Carteia

Y llegó desde Hispania otra delegación de una nueva clase de hombres. Recordando que habían nacido de soldados y mujeres hispanas, con las que no había podido contraer matrimonio legítimo, en número superior a los cuatro mil hombres, pedían que se les diera una ciudad en la que habitaran. El Senado decretó que inscribieran sus nombres ante L. Canuleyo, y, de entre ellos, a los que hubiera manumitido. Decidió, así mismo, enviarlos como colonos a Carteia, junto al Océano; permitir que se incorporaran al censo de los colonos los carteienses que quisieran permanecer en su ciudad, una vez les fuera asignado un lote de tierra, que fuera una colonia de derecho latino y que se llamara de los Libertos“.

Texto de Tito Livio XLIII, 3 correspondiente a su obra Ab urbe condita.

Sigue leyendo

Los orígenes de Cartima

Cuando inicié la búsqueda de documentación relacionada con la antigua ciudad de Cartima, y en un intento de recabar toda la información posible, al primer lugar donde decidí acudir fue a las fuentes clásicas. Sólo en la obra de Tito Livio titulada Ab Urbe condita (Capítulo XL, 47, 1-4) se hace referencia a ella en el pasaje que narra la campaña militar de Tiberio Sempronio Graco (año 180 a.C.) durante la primera guerra celtíbera en tierras hispanas. Dicho texto recoge lo siguiente: “… Después de tomar rehenes y poner una guarnición en la ciudad (Munda, a la que atacaría por sorpresa aprovechando la oscuridad de la noche), siguió su marcha asaltando los oppidum y quemando los cultivos, hasta llegar a otra ciudad de excepcional fuerza a la que los celtíberos llamaban Cértima…”.

La mención que realiza el historiador de Padua sobre la ciudad celtíbera de Cértima, ha servido para que algunos autores contemporáneos identificaran su oppidum con la  actual Cártama, provincia de Málaga. Personalmente, y desde mi punto de vista, un error. Cuando Tito Livio relata las primeras guerras celtíberas, los conflictos se desarrollan en territorio carpetano. En cambio, el asentamiento prerromano de Cartima se situaba en tierras de la Turdetania y, como se puede deducir, muy al sur de los movimientos militares de Sempronio Graco.

RESTOS ARQUEOLOGICOS APARECIDOS EN DISTINTOS PUNTOS DE CARTAMA

Restos arqueológicos aparecidos en distintos puntos del pueblo y a la espera de su fututo museo. Plaza de la Constitución, Cártama. Málaga.

Por otro lado, el mismo capítulo también menciona al viejo oppidum de Munda que, como todo el mundo bien conoce, se localiza en tierras de la Baética. Esto ha contribuido a la errónea identificación de la ciudad por la simple proximidad entre ambos asentamientos íberos.

En definitiva, el parecido entre los dos topónimos y su relación con la Baética a partir de la mención de Munda, dieron pie a la formulación de una hipótesis que ha perdurado en el tiempo pero, en ningún caso, confirman que Cértima sea Cartima.

A continuación intentaremos descubriros esta antigua ciudad romana pero, únicamente, con los datos que se han podido constatar hasta la fecha (que no son pocos) y en función de los resultados obtenidos de las últimas investigaciones llevadas a cabo; independientemente de la Cértima de Tito Livio y Sempronio Graco. Sólo espero que disfrutéis de ella tanto como lo he hecho yo.

Sigue leyendo