Días de frontera

Castillo de Lorca. Murcia.

El miércoles, 13 de abril del año del señor de 1.407, a la puesta de sol, como regente de Castilla el Infante fue a tomar licencia a la reina y besar las manos del rey, su sobrino, antes de partir a la Andaluicía con la alta misión de dirigir la guerra. Y como quiera que la reina le rogase que permaneciese allí esa noche, tan gran deseo tenía de combatir en Tierras de Moros que no quiso quedarse y fue a dormir a Vernuy de Palacios, que se encuentra a legua y media de Segovia, junto a la Infanta Leonor, su mujer, y sus hijos Don Alonso y Don Juan.

Al siguiente día fueron al Espinar y desde allí envió a la Infanta y a sus dos hijos a su villa de Medina del Campo, partiendo el Infante camino de tierras andaluzas. Lo acompañaban el Maestre de Calatrava, el Obispo de Palencia, el Condestable y Perafán de Ribera.

FERNANDO I DE ARAGON

Estatua de Fernando I de Aragón, también conocido como Fernando de Antequera, en Plaza Coso Viejo. Antequera, Málaga.

Pasó los puertos y llegó hasta Esperilla siguiendo su camino hacia Toledo. Durante esos días envió cartas al Conde Don Fadrique, a Juan de Velasco, a Diego de Astúñiga, a Carlos de Arellano y a otros grandes del reino, así como a otros ricos hombres y caballeros, rogándoles y ordenándoles que a lo más presto que pudiesen, se encontrasen con él en Córdoba, ciudad desde donde él continuaría su camino.

Don Fernando se hubo de detener algunas jornadas esperando respuestas a su llamamiento. Transcurridos cuatro meses y diez días de que el rey Don Enrique, su hermano, hubiese fallecido, el Infante realizó obsequias como convenían a tan grande Príncipe y mandó tirar el velo de sus armas en la Iglesia de Santa María. Cumplido el riguroso luto, partió hasta Toledo para celebrar la Pascua en Yénenes y de allí continuó su camino a Villa Real, lugar donde se detuvo durante algún tiempo a la espera de su gente.

PUERTA DE TOLEDO

Puerta de Toledo de la antigua Villa Real. Ciudad Real.

Encontrándose el Infante en Villa Real, llegaron nuevas de cómo estando en la villa de Lorca Mosen Per Malládas, caballero del Reino de Aragón al servicio del Infante Don Fernando, venido por voluntad propia a hacer la guerra a los moros, y Martín Fernández Pineyro, fronterizo del lugar y vasallo del Rey que años más tarde será recordado como “El del Brazo Arremangao” por su fama y hazañas fronterizas, tuvieron conocimiento que un castillo de los moros de nombre Hurtal – Urcal -, en las proximidades de Lorca, se encontraba con posibilidades de tomarlo a escala debido a la escasa guarnición que allí quedaba.

Ambos hombres de armas acordaron reunir a la gente que pudiesen y marchar a hurtar llevando consigo escalas y los pertrechos que menester hicieran falta. Finalmente fueron ciento veinticinco hombres los que, encarándolo, escalaron la fortaleza, tomándola y prendiendo a todos los que en ella hallaron antes de que pudieran avisar con alguna ahumada u otro tipo de señal. Luego, enviaron a la guarnición musulmana presa a Loca, solicitando al Mariscal Fernan García de Herrera que, por merced, les mandase recua y hombres para que tuviesen a bien resistir, pues se esperaba que los moros pronto buscaran reconquistar su plaza.

CASTILLO DE LORCA

Castillo de Lorca, Fortaleza del Sol. Lorca, Murcia.

El Mariscal ordenó a Rodrigo Rodríguez de Avilés, caballero murciano que por entonces se encontraba en Lorca, que se encargase de conducir una recua de viandas, lo cual puso en obra con prontitud. Llevó consigo hasta setenta hombres de a caballo y veinte mulas en reatas de a cinco, unidas unas a otras por la cola, que finalmente logró colocar a salvo dentro del castillo, junto con las mercancías que cargaban.

ALJIBE

Aljibe. En la Fortaleza del Sol existen varios depósitos de aguas, construcciones realizadas con mampostería de piedra y argamasa de cal. Castillo de Lorca, Murcia.

Una vez en el interior, don Rodrigo Rodríguez, por voluntad del Mariscal, habló con la gente que llevaba y díjoles que sería a bien que, al estar en Tierras de Moros, al día siguiente saldrían de correría antes de ser cercados por los granadinos. A todos ellos complació tan grande encomienda.

Al otro día, viernes, veintinueve del dicho mes de abril, partió Don Rodrigo Rodríguez a correr Tierras de Moros. Apenas habían marchado en cabalgada por su camino, cuando oyeron gran ruido de armas que venían sobre el castillo. Los cristianos se detuvieron, pero cuando los nazaríes lo tuvieron a vista, comenzaron a perseguirlos.

Rápidamente, Don Rodrigo Rodríguez envió ponerlo en conocimiento del Mariscal, guarneciéndose él, junto al resto de castellanos, en la fortaleza de Hurtal para ayudar a defenderla al lado de los caballeros que en su interior se encontraban. En esa jornada no habría algara donde lograr cuantioso botín.

ALJIBE GRANDE

Aljibe Grande. Siglo XII. Los muros interiores se recubrían con “almagre” para impermeabilizar la cisterna. El agua de lluvia escurría hasta llegar al decantador o recibidor del aljibe. Su función será la de retirar los materiales arrastrados para que el agua que rebosa entre más limpia al depósito. Castillo de Lorca, Murcia.

No fue más que al amanecer del día siguiente cuando llegaron sobre Hurtal el Alcaide Mofarres y otros caudillos granadinos hasta hacer un total de tres mil de a caballo y treinta mil entre peones, lanceros y ballesteros. Algunos de ellos fueron enviados a atacar la plaza, pero salieron tras ellos los cristianos haciéndoles retroceder rescueto abajo. Así dieron muerte a catorce de los moros, hiriendo a otros muchos más. Pero los castellanos, al ver la muchedumbre de los moros que abajo esperaban, se volvieron como alma que lleva el diablo, siendo heridos algunos antes de volver a entrar de nuevo al castillo.

Los moros asentaron su Real cerca de la fortaleza, cercándola y enviando gran número de su gente a un soto cercano, del que talaron árboles y lograron traer muchos maderos. Protegidos con las mantas que portaban, los susodichos maderos fueron apoyados sobre los muros. Estos troncos así apoyados sobre la muralla formaron un escudo protector que, bajo ellos, les permitían trabajar con picos y azadas y cavar sin que los cristianos pudieran impedir tales labores, pues también carecían de armas arrojadizas.

JUDERIA

Excavaciones en el sector de la judería. Castillo de Lorca, Murcia.

Tan reciamente se afanaron los moros y tan presto cavaron los muros que, un gran lienzo de muralla cayó matando a aquellos cristianos que en esta parte estaban para defenderlo. Así los granadinos lograron penetrar en el castillo, obligando a los castellanos a retirarse en dos buenas torres que en el plaza aún quedaban. Desde su interior pudieron defenderse hasta que también fueron cavadas, de tal manera que gran parte de una cayó.

TORRE ALFONSINA

Torre Alfonsina. Ordenada construir por Alfonso X el Sabio en el siglo XIII y reconstruida en el siglo XV. Castillo de Lorca, Murcia.

Entonces los cristianos, viéndose sin socorro y tan cercanos a su muerte, demandaron parlamentar con el Alcaide Mofarres, el cual satisfizo oír. Lo que buscaban era asegurase la vida y que, ante la inutilidad de su defensa, los llevase cautivos. Por su parte, el Alcaide, temiendo que no los pudiera proteger de sus hombres, mandó retirarse del combate, ordenándole a los cristianos que permaneciesen en ese lugar hasta que, de noche, los recibiera.

Una vez hubo anochecido, fueron presos ciento veinticinco cristianos entre los cuales se encontraban Mosen Per Malládas, Rodrigo Rodríguez de Avilés, Martín Fernández Pineyro, Diego Gómez de Ávalos, Juan de Salazar, Diego Hurtado de Mendoza de Baeza y otros escuderos, hijosdalgo del Mariscal Fernán García.

A los susodichos, ordenó el Alcaide Mofárres cabalgar honradamente; a todos los otros, a pie atados en soga. En esas jornadas murieron en el combate hasta treinta hombres de armas y cuarenta peones.

TORRE DEL ESPOLON

Accesos hacia la Torre del Espolón. Castillo de Lorca, Murcia.

De esta guisa el Alcaide Mofarrés los presentó ante Muhammad VII, nazarí que reinaba Granada por aquel entonces, quien mandó a bien trasladarlos al tristemente famoso “corral” de Granada, además de reparar el castillo de Hurtal, poniéndolo en gran recaudo y volviendo a convertirlo en importante plaza granadina frente al bastión cristiano de Lorca. Todo ello sucedía en los días de frontera.

Enlaces externos de interés:

Bibliografía:

  • Crónica del rey Don Juan II
  • Historia de Fernando de Aragón. (Lorenzo Valla)
  • Lorca, base militar murciana frente a Granada en el reinado de Juan II (Francisco Veas Arteseros)
  • La frontera de Granada: Tres siglos de paz y de guerra. (Manuel González jiménez)
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