(BH. II): Julio César llega a Obulco

Nos encontramos en plena temporada invernal, período en el que los mares se mantienen cerrados para travesías de largo recorrido. En la provincia hispana de la Ulterior, el partido pompeyano continua engrosando sus filas gracias a las aportaciones que realizan las distintas comunidades indígenas, Fuera mediante las relaciones clientelares de sus oligarquías, fuera a través de la política de terror impuesta, la cuestión es que el número de efectivos con los que puede contar Cneo Pompeyo es cada vez mayor.

El grupo de optimate confiaba que César se viera obligado a permanecer en Roma hasta que se eligiesen los nuevos magistrados para el próximo año y, sobre todo, se volviera a abrir el periodo para la navegación. Pero, para ello, aún debían de pasar unos cuantos meses más. Mientras tanto, el Dictador se dedicaría a celebrar sus juegos y a gobernar la ciudad, tal y como se había propuesto desde un inicio. O, por lo menos, con esa esperanza llegaban correos a Hispania donde se confirmaba una y otra vez esta situación. La imposibilidad de embarcar sus tropas y enviarlas hacia las costas peninsulares, les otorgaba tiempo suficiente como para preparar un ejército con el que enfrentarse a sus veteranas legiones.

BARRIO NOBLE DEL MUNICIPIO DE OBULCO

Barrio noble del Municipio de Obulco. Yacimiento Arqueológico Ciudad Ibero Romana de Obulco. Porcuna, Jaen.

Por su parte, Caio Julio César ostentaba su tercera dictadura, renovándosele el cargo para el año siguiente; eran muchas batallas y expediciones a sus espaldas, cargos todos que su cuerpo empezaba a resentir. Pero a principios de noviembre del 46 a.C., llegaban a Roma las desesperadas peticiones de sus dos legados designados en Hispania: Quinto Pedius, oriundo de Itálica, y Quinto Fabius Maximus de procedencia romana. A partir de los últimos acontecimientos surgidos en el sur hispano, la situación se había tornado cuanto menos que peligrosa y se hacía imprescindible su presencia en la zona del conflicto para intentar sofocar la insurrección general, provocada por los hijos de El Magno, y acabar, definitivamente, con los enemigos.

A galope tendido, César, acompañado de una reducida escolta en una memorable carrera, tardaría veintiséis días en desplazarse desde la ‘Ciudad Eterna’ hasta el antiguo oppidum túrdulo de Ipolca; el mismo asentamiento conocido en la cartografía romana de ese tiempo como Obulco.

BARRIO NOBLE DEL MUNICIPIO DE OBULCO

Barrio noble del Municipio de Obulco. Yacimiento Arqueológico Ciudad Ibero Romana de Obulco. Porcuna, Jaen.

En el castra de campaña habilitado lo esperaría Q. Fabius Maximus, a quién el Dictador le había encomendado desplazarse hasta este punto de encuentro mientras que Quinto Pedius lo hacía con sus legiones desde la Citerior. A las seis legiones de los dos legados se sumarían las fieles y veteranas legiones VI y X, junto a ya la famosa caballería gala.

La decisión de reunirse en Obulco y establecerla como base de partida de sus operaciones fue tomada por Julio César tras estudiar el mapa de la Ulterior y comprobar que el oppidum se encontraba situado en territorio estable, limítrofe con las zonas controladas por las tropas pompeyanas. También estaba la importante cuestión de los recursos, los cuales no podía pasar por alto. César sabía que Cneo Pompeyo y sus equites cordubenses controlaban las explotaciones mineras de Sierra Morena. Era, por tanto, fundamental, no perder las minas de Cástulo ni de Carthago Nova si se quería financiar la campaña con seguridad. Este problema quedaba resuelto dominando Obulco y sus distintas vías terrestres.

IIc - LAPIDA DE LUCIO PORCIO

Lápida de Lucio Porcio. Esta lápida se encontraba asociada a un monumento ecuestre, que fue dedicado a LUCIO PORCIO, hijo de LUCIO, por público decreto del Senado Pontificense de Obulco. De la inscripción se deduce que LUCIO PORCIO había muerto a los sesenta y cinco años de edad. Había sido natural de OBULCO, de cuya ciudad fue Edil. Fue electo como uno de los Duunviros del gobierno local. Pertenecía en vida a la tribu Galeria. (Tomado de la descripción de la pieza en museo) Museo de Porcuna, Jaen.

Y lo fundamental, la ciudad túrdula quedaba emplazada en el viejo camino que comunicaba el antiguo asentamiento púnico de Cástulo con la que, en esos momentos, era considerada como la principal ciudad de la provincia, Corduba. Obulco se convertía, por tanto, en el punto estratégico ideal para intentar recuperar el control de la campiña cordubense e hispaliense, focos pompeyanos más activos.

Hasta llegar a Obulco, el Dictador tuvo que recorrer la ruta terrestre de la antigua vía Heraklea que cruzaba gran parte del territorio peninsular entrando por la Galia. Antes de alcanzar el lugar de encuentro, una embajada de ciudadanos cordubeses, afín a la causa cesariana, acudieron a recibirlo. Estos legati le informaron que, aun siendo minoritarios en la zona, la plaza fortificada de Corduba podría caer en sus manos si se llevaba a cabo un ataque nocturno por sorpresa. Mientras él realizara el asalto al bastión, sus partidarios podrían apoyarle desde el interior.

MILIARIOS EN MEZQUITA PATIO DE LOS NARANJOS - CORDOBA

Inscripción en miliario situado, actualmente, en el Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral del Córdoba.

En Corduba se encontraba acantonada una guarnición enemiga comandada por Sexto Pompeyo, pero en la provincia aún no se tenía conocimiento de su presencia. Estos delegados comunicaron a César que Cneo Pompeyo sitiaba la ciudad de Ulia y, aunque este último había situado tabellarii en todos los caminos para que le avisaran de su inminente llegada, los fieles a su causa se habían encargado de apresar a todos estos mensajeros. Era por este motivo por el que los Pompeyanos, aun sabiendo que Julio César había entrado en Hispania, todavía desconocían en qué lugar de su territorio se encontraba; sobre todo porque había llegado a la provincia antes de lo previsto.

Con esta información, César continuó su viaje hacia el punto acordado con los dos legados, a la espera de reunirse con todo su ejército. Pero el duro y agotador viaje a caballo quiso pasarle factura a su desgastado cuerpo. Nada más llegar a su destino, cayó enfermo de suma gravedad y no pudo reemprender la campaña hasta que no consiguió recuperarse completamente.

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