Ataque infructuoso

B.H. Capítulo IX

El hijo de Pompeyo el Grande, bajo la seguridad que le otorgaba su nueva posición – mantenía desplegadas sus legiones sobre una colina al abrigo del Salum Flumen y a relativa distancia del oppidum Ategua donde Julio César continuaba con sus labores de asedio -, era consciente de la importancia de ocupar el fuerte de Castra Postumiana. Sopesó los pros y los contras, pues el sitio tan ventajoso que ocupaba dicha fortificación así lo requería; no debía precipitarse.

El general romano especuló que el Dictador no se aventuraría a enviar refuerzos. No ya por la distancia a cubrir, sino porque las posibles fuerzas enemigas se verían obligadas a vadear el río. Esto era un factor a su favor; para cuando los jinetes de César llegaran, el estratégico castra habría caído bajo su poder y sólo le restaría defenderlo con el grueso de su ejército.

Confiado en estas posibilidades, a medianoche Cneo Pompeyo movilizó a sus tropas con claras intenciones de tomar el fuerte a la fuerza, creyendo que la densa oscuridad se aliaría con su estrategia y le impediría ser descubierto por la guarnición enemiga allí acantonada.

CERRO DE HARINILLAS

Cerro de Harinillas al fondo. Enclave estratégico donde, según los estudios realizados, se encontraba Castra Postumiana. Próximo al Arroyo de Carchena, Córdoba.

Pero detectando su presencia y viéndoles acercarse hasta las inmediaciones, los hombres de guardia de Castra Postumiana no tardaron en dar la voz de alarma. Rápidamente, el resto de la guarnición al frente de las defensas ocupó sus posiciones y disparando andanadas de dardos, lograron herir a muchos enemigos que hasta sus puertas habían conseguido aproximarse.

Resistiendo el fortín con los efectivos y las armas que podía contar, se despachó aviso urgente al campamento de César. No tardaría el Dictador en enviar tres legiones desde el sitio de Ategua como refuerzo a la posición de Castra Postumiana que estaba siendo atacada. Los hombres de Pompeyo, al contemplar a las fuerzas enemigas acercarse en la distancia, abandonando sus armas, emprendieron la huida atemorizados.

INMEDIACIONES DE ATEGUA

Inmediaciones de Ategua. En la parte inferior, puente romano Arroyo de Fontalba, zona donde César levantó el cerco. En la parte superior, Cortijo de los Castillos de Teba donde se emplazan los restos del oppida.

Finalmente, el ataque por sorpresa de Ceneo Pompeyo resultó infructuoso, un estrepitoso fracaso. Ya no es que no lograra tomar el fuerte, sino que muchos de sus soldados fueron abatidos y otros tantos hechos prisioneros. Tras su huida, el ejército de César se encomendó a recoger todas las armas abandonadas por el enemigo en el campo de batalla, llegando a requisar un número de hasta ochenta escudos.

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