Castra Postumiana

B.H. Capítulo VIII

Desde un principio, Cneo Pompeyo sólo contemplaba la posibilidad de alargar la contienda como parte de la estrategia a seguir. El territorio de la Hispania Ulterior, abrupto y montañoso, sería el factor determinante que inclinaría la balanza a su favor. O, por lo menos, eso era lo que hasta esos momentos había considerado el general del bando optimate.

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Las carencias de Cneo

B.H. Capítulo VII

En el transcurso de la noche, una vez producidos los primeros enfrentamientos, Cneo Pompeyo ordenó abandonar sus posiciones e incendiar el campamento que hasta esos momentos había ocupado. Así lo dictaba el decálogo de estrategia militar para estos casos: procurar que las construcciones o materiales empleados no fueran reaprovechados por el enemigo y, en segunda instancia, utilizar el humo generado como elemento de protección que garantizara una retirada segura de tropas.

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La llegada a Ategua

B.H. Capítulo VI

Julio César había fracasado. Sus dos objetivos principales para acabar con las contiendas civiles antes de arreciar el crudo invierno, y por el que se había visto obligado a trasladarse hasta la provincia de la Ulterior hispana,  se le habían esfumado de las manos. Corduba resistía y Cneo Pompeyo evitaba enfrentarse a él en encuentro directo a campo abierto. Era muy consciente que con la decisión que acababa de tomar, aunque inevitable, acabaría reforzando el ánimo de sus enemigos.

El general ordenó abandonar el cerco del bastión pompeyano para buscar un nuevo escenario que le fuera más favorable a sus intereses. Además, resultaba prioritario dar solución al aprovisionamiento de sus legiones si quería ganar esta guerra.

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La Ulterior, último bastión Pompeyano

B.H. Capítulo I

Vencido Farnases II y reconquistado el territorio africano, los que pudieron escapar de las derrotas infligidas, cruzaron las aguas para penetrar en tierras hispanas a las órdenes de Cneo Pompeyo. Este se encargaría de ocupar la provincia Ulterior mientras César disfrutaba de sus victorias e iniciaba el gobierno de Roma. El Sur de la Península Ibérica se había convertido en el último bastión de la resistencia anticesariana, su última esperanza.

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