Los vigilantes del territorio

Yacimiento Arq. de Hijovejo (Quintana de la Serena, Badajoz)

Primer cuarto del siglo I a.C. Sería en un terreno llano, sobre enormes bloques graníticos sin apenas transformar, donde se levantaría el bastión militar con el que se controlará el paso continuado de tropas romanas y población indígena que por los antiguos caminos naturales de este territorio transitaban.

YACIMIENTO ARQUEOLOGICO DE HIJOVEJO

Vista general del recinto militar, yacimiento arqueológico de Hijovejo. Quintana de la Serena. Badajoz.

En realidad, la torre de vigilancia formaba parte de un amplio cordón compuesto de pequeños recintos fortificados, enclavados todos sobre bajas colinas o a pie de los caminos. El estrecho control tenía como objeto velar por los convoyes cargados de minerales que procedían tanto de las explotaciones cercanas, como de aquellos provenientes de las minas de la Ulterior y que atravesaban la zona por sus distintas vías de comunicación. En el caso concreto de Hijovejo, su posición estratégica no era muy destacable. En cambio, su privilegiada ubicación en el camino natural que conectaba el Sur con el Valle del Guadina sí que le confería este valor tan preciado.

YACIMIENTO ARQUEOLOGICO DE HIJOVEJO

Murallas con bolos graníticos en la fortaleza militar de Hijovejo. Quintana de la Serena. Badajoz.

Sucede que, con motivo de las guerras civiles acontecidas en época de la República, el enclave será aprovechado en el seguimiento de las contiendas y la defensa del territorio.

Siendo su terreno el menos idóneo para actividades ganaderas y agrícolas, en el momento de su construcción tuvo que apremiar cierta urgencia o necesidad que obligaba a elegir finalmente este lugar. Por otro lado, se empleó mano de obra indígena, aunque el trabajo fuera supeditado por los constructores romanos.

VIVIENDA ADOSADA A LA MURALLA NORTE

Vivienda adosada a la muralla Norte. Yacimiento Arqueológico de Hijovejo. Quintana de la Serena. Badajoz.

 PUERTA DE ACCESO AL RECINTO

Puerta de acceso al recinto fortificado.

El pequeño recinto militar se levantó sobre enormes bolos pétreos, unidos entre sí a través de un lienzo tosco, quedando configurada de esta forma su muralla ciclópea. De forma natural y rápida, se buscó ganar altura con respecto a la superficie en la que se asentaba, aprovechando esta circunstancia para el ahorro en el uso de materiales. El resultado de este conjunto de decisiones fue el de un edificio cuya planta no quedaría completamente regular, ni tampoco cuadrada.

A la torre se accedía a través de una única entrada abierta en la fachada principal de la zona Sur. Delante de ella se dispuso un amplio patio que serviría como primera línea de defensa y, sobre todo, como lugar habilitado para las distintas tareas de administración. Será en este espacio donde queden situadas, inicialmente, algunas de las pequeñas estancias exteriores.

PUERTA DE ACCESO AL INTERIOR DEL BASTION

Explanada con estancias exteriores y puerta de acceso al recinto fortificado.

La superficie de acceso al interior del bastión fue rellenada de tierra y pavimentada con losas. Una vez traspasado el umbral, se recorría un estrecho pasillo hasta llegar al patio interior, parcialmente cubierto por una techumbre fabricada con ramajes y troncos.

INTERIOR DEL RECINTO MILITAR DE HIJOVEJO

Interior del recinto militar de Hijovejo. Quintana de la Serena. Badajoz.

Continuación >>

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2 pensamientos en “Los vigilantes del territorio

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