El trazado viario

Empieza a hacerse tarde, por lo que no debo demorarme ni un instante más si quiero llegar a tiempo para el encuentro con Caecilius Avitas.

Según las indicaciones que me proporcionó el día nuestra reunión en Corduba, su domus debe quedar muy próxima a esta zona residencial de Augusta Emerita, en el área de viviendas distribuida a lo largo de la actual calzada. Parece ser la misma viae que tomé al cruzar la puerta del puente, pero dirección norte. En realidad, se trata del primer kardus minimus que atraviesa la urbe y que circunda su muralla por la cara interior.

CALZADA ROMANA EN DOMUS ALCAZABA - MERIDA

Tramo de calzada romana junto a las domus de la Alcazaba. Mérida.

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El balneum

Como ya comentábamos en su artículo anterior, en un pequeño bosque situado a las afueras del núcleo poblacional, a intermediación entre los oppidum de Ipagrum (actual Aguilar de la Frontera) y Ostippo (Estepa. Para leer el artículo relacionado con el asentamiento turdetano de Astapa, pulsa aquí), los veteranos de las legiones recién licenciadas levantaron un balneario público con ayuda de las comunidades indígenas. Un balneum dedicado al ocio y culto a las aguas donde los nuevos colonos, así como los comerciantes y viajeros que empezaron a transitar por estas tierras, pudieron disfrutar del placer que les brindaban estos baños mientras descansaban, comían, practicaban deporte o formalizaban acuerdos mercantiles.

Aprovechando la calidad de las aguas que corrían por un inmenso arroyo, sin olvidar las excelentes estructuras que los antiguos pobladores ya tenían levantadas a modo de tapiales, se construyó el balneum o balneario de Fuente Álamo.

2-1 - TERMAS DE INVIERNO TEPIDARIUM Y CALDARIUM

Termas de invierno. Tepidarium y Caldarium. Villa Romana de Fuente Álamo. Puente Genil, Córdoba.

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Zona residencial junto a la puerta monumental

CIUDADANOS

Retrato (funerarios) de ciudadanos. Museo Nacional de Arte Romano de Mérida.

Fue cruzar la puerta monumental del flumen Anae y desbordarme el enorme bullicio que la propia Augusta Emerita generaba en su interior. El gran alboroto de sus calles provocó el despertar de mi tranquilidad y letargo del que venía disfrutando a lo largo de todo el viaje.

Ciudadanos, libertos, esclavos, viajeros, comerciantes y demás gentes de a pie transitaban las viae de la urbe a través de sus amplias aceras porticadas. Los que iban sobre monturas y carruajes, utilizaban cómodamente el ancho de las calzadas. Igualmente ocurría con aquellos que se desplazaban recostados en literas portadas por sus esclavos. La gente iba y venía de un lado a otro, cruzaban las insulae y recorrían las calles en distintas direcciones. Sin lugar a dudas me encontraba en uno de los puntos principales y de mayor concurrencia de la colonia: el inicio del decumanus maximus.

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