El Puntal dels Llops

Olocau, Valencia

Principios del siglo II a.C., las sombras del ejército de la República emergen por los antiguos caminos fronterizos que se diluyen entre la densa arboleda de la Sierra. Lo hacen al amparo de la oscuridad, con paso firme y seguro. A sus espaldas aún resuena el desplome de las paredes de adobe sobre la tierra batida y el crepitar de unas techumbres envueltas en llamas. Un nuevo fortín edetano ha quedado destruido; el puesto de control para la vigilancia del territorio íbero ha sido asaltado, saqueado y abandonado. En esta noche, una manada de lobos ahoga sus desconsolados aullidos bajo la intensa luz de la luna llena.

01 - YACIMIENTO

Vista de la calle del asentamiento, al fondo la torre de vigilancia. Yacimiento Arqueológico el Puntal dels Llops. Olocau, Valencia.

Sobre el primer milenio a.C., periodo comprendido dentro del Bronce Final, el poblamiento en este extenso territorio era bastante escaso. Ahora bien, el asentamiento humano que acabará convirtiéndose en la futura ciudad de Edeta ya mostraba signos de hábitat por esas fechas. Avanzados los siglos VI – V a.C., estos núcleos de población fueron cada vez mayores, sin que debamos entenderlos como un asentamiento pleno. Las comunidades se establecerán, básicamente, en las cotas más bajas y, a elegir, en aquellas zonas de la costa y fondeaderos donde empiezan a aparecer cierta actividad comercial.

02 - SENDERO

Sendero que nos lleva hacia la cima, unos mil quinientos metros de subida, donde se encuentra situado el yacimiento arqueológico.

Entre finales del siglo V y principios del siglo IV a.C., es cuando, realmente, se produce una clara jerarquización y especialización entre los miembros de estas comunidades indígenas. Edeta se ha definido como ciudad central, punto neurálgico de la población íbera asentada en su entorno, e impulsará una ambiciosa colonización sobre su territorio circundante basándose en estas diferencias sociales. A partir de estos momentos empezarán a aparecer caseríos y aldeas dedicados a la explotación agrícola, así como plazas fuertes o fortines ubicados en los límites y encargados de la vigilancia de los caminos fronterizos. Nace, pues, el asentamiento humano El Puntal dels Llops en Sierra Calderona, una construcción de nueva planta que reutiliza los restos de un antiguo asentamiento de la edad de Bronce. Se trataba de un pequeño recinto cerrado y fortificado cuya función estratégica quedará perfectamente establecida.

El objeto de esta expansión no fue otro que el de explotar y controlar con mayor eficiencia los recursos naturales, agrícolas y metalúrgicos de los que se disponía. Todo asentamiento, incluido los fortines, recibirá extensiones de tierra para poder atender a sus necesidades de abastecimiento básicas. Pero, cada uno de ellos y de manera independiente, explotarán unos recursos específicos que les reportarán ciertos excedentes con los que comercializarán; será la forma de obtener alimentos complementarios, cerámicas, herramientas, etc. Por ejemplo, las aldeas y caseríos dependientes de Edeta acapararán más espacios destinados al cultivo de la tierra. Esto mismo no ocurrirá en el fortín de El Puntal dels Llops, que, por el contrario, tendrá acceso a recursos como la plata y el hierro, propiedad siempre del poder central y explotados por el aristócrata local que quedaba al frente del asentamiento.

03 - TORRE

Torre de dos cuerpos precedida de una muralla. Yacimiento íbero el Puntal dels Llops. Olocau, Valencia.

Edeta, como centro administrativo del territorio, organizará las obligaciones y los derechos de los distintos asentamientos que componen su comunidad: la explotación de las tierras, así como los recursos mineros y forestales, el uso de los pastos, el control de las defensas, etc. Se trataba de una organización basada en una estructura jerárquica establecida e impuesta desde la ciudad principal hacia las poblaciones subordinadas.

En nuestro fortín residirá un aristócrata ecuestre que formaba parte de la élite local, encargado de controlar y distribuir el metal bruto obtenido en esa zona. Estaba al frente de una treintena de personas a lo sumo, entre familiares y fieles o clientes, que se dedicaron a las tareas propias de vigilancia y defensa del enclave, además de labores agropecuarias, mineras y artesanales.

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Torre adosada a la muralla. Yacimiento Arqueológico íbero el Puntal dels Llops. Olocau, Valencia.

La agricultura jugará un papel fundamental en esta comunidad: cultivo de cereales, vid y árboles frutales derivados de la explotación forestal del entorno (olivos, almendros, higueras, etc.) Así queda atestiguado con los hallazgos de las herramientas de trabajo, las tinajas y ánforas para su almacenamiento y la presencia de molinos con los que obtenían las harinas (cereal y bellota) para su alimentación. En este sentido, es significativo la presencia de un pebetero con cabeza de mujer que representa a la diosa Tanit de los fenicios, la diosa Deméter de los griegos, protectora de la agricultura.

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Presencia de un molino en el interior de una de las estancias del fortín el Puntal dels Llops. Olocau, Valencia.

La explotación agrícola quedará compaginada con la actividad ganadera; la abundancia de restos de cabra, ovejas y cerdos nos confirma que su cría también fue importante para la economía de esta población. De los animales obtendrán la carne, la leche, el cuero y la lana. En relación a ello, otro de los objetos localizados en el asentamiento íbero ha sido un kernos, una vasija de ceremonias con cabeza de animal (puede que toro o cabra) que pudo ser utilizado para las celebraciones en honor a la fecundidad (en la antigüedad, hablar de fecundidad es hacerlo siempre en relación a la recogida de cereral y a la cría de ganado)

La miel fue otro de los recursos muy valorados entre la población debido a sus propiedades. Las colmenas pudieron ser explotadas en las mismas cubiertas de algunas de las dependencias del recinto defensivo.

La élite a la que se le encomienda la vigilancia del territorio y el control sobre las vías de comunicación es aquella que deberá ejercer la autoridad sobre el resto de habitantes de la atalaya fronteriza. Es esta aristocracia la que verdaderamente explota y administra los recursos mineros. La ostentación de poder y la acumulación de riquezas queda claramente reflejada por la panoplia de jinete y su caballo encontrados en el yacimiento y que serían propiedad de este personaje principesco. La posesión de estos elementos debe considerarse como signo de poder; todos los objetos son de prestigio, como lo fue la posesión de un caballo en el mundo íbero. Este animal era el símbolo más evidente del rango social dominante y su utilización quedará limitada, exclusivamente, a los estamentos más altos de la sociedad edetana.

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Vista de la calle principal con la distribución y accesos a distintos niveles de las estancias. Yacimiento Arqueológico el Puntal dels Llops. Olocau, Valencia.

La política para la defensa del territorio edetano se basará, entonces, en la construcción de una red o cordón defensivo de fortines, situados todos en determinados puntos estratégicos. Se levantarán en las zonas más elevadas, con amplia visibilidad, para proteger a las aldeas y a la propia Edeta, último reducto defensivo situado en el centro, pero manteniendo siempre la conexión visual con el resto de fortines. Actualmente, desde el yacimiento de El Puntal dels Llops se pueden contemplar el valle de Olocau, Marines y Gátova.

Así es como la ciudad principal concibió su estructura del territorio, controló los recursos y definió una frontera con respecto a sus ciudades vecinas. En los casos de amenaza o posible intrusión, advertían del peligro al resto de comunidades mediante la emisión de señales, fuego o humo, desde la parte más alta del recinto defensivo: la torre. Es esta el lugar más vulnerable del asentamiento, pero, a la vez, el más elevado y el que cuenta con mayor visibilidad.

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Estancias del lado oeste y acceso a las mismas desde la calle principal. Yacimiento Arqueológico el Puntal dels Llops. Olocau, Valencia.

La gran torre del Puntal dels Llops está ubicada junto a la puerta, coincidiendo la estructura con la parte más elevada del asentamiento. Está formada por dos cuerpos y permanece adosada al lienzo de muralla. Este muro exterior fue construido con grandes bloques de piedra y servía para delimitar el espacio no habitado, así como para defender la entrada. Además, protegía el recinto por su cara oeste, algo completamente innecesario en el lado inverso ya que esta parte rompe en precipicio sobre el valle, haciendo inaccesible el poblado.

El acceso al fortín se realizaba por un estrecho corredor a doble codo, otro elemento de carácter defensivo, que da paso a la rampa de acceso y a la calle principal que permite definir, de norte a sur, su urbanismo. Diecisiete departamentos configuran un recinto alargado e irregular, siendo las estancias del lado este de menores dimensiones que las del lado oeste (estas últimas algo más grandes y a mayor desnivel)

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Estrecho corredor en la parte posterior de la torre y, en caída de precipicio, la ciudad de Olocau. Yacimiento Arqueológico el Puntal dels Llops. Olocau, Valencia.

Las estancias se abren a un espacio de tránsito (lo que sería la calle), distribuyendo el poblado a ambos lados del recinto. Estos departamentos quedaron separados mediante unos muros medianeros fabricados en piedra y fueron adosados a la fachada interior de la muralla. Los cimientos, mampuestos, se completaban con alzados de adobe, enluciendo y encalando todas las paredes. El suelo era de tierra apisonada, donde situaron esteras de esparto en algunas de ellas. Y los techos, planos a modo de terrazas, fueron construidos por un entramado de vigas de madera y cubierta vegetal que aguantaban una gruesa capa de tierra. Este cierre superior quedaba apoyado por troncos, cuyo grosor dependía siempre del peso de la cubierta.

Algunos de los habitáculos contaron con pisos superiores o azoteas, a los cuales se accedía a través de unas escaleras adosadas a la fachada. Las puertas, también de madera y con cerradura, se abrían hacia la calle.

09 - INTERIOR DE ESTANCIA

Interior de una estancia. Yacimiento Arqueológico el Puntal dels Llops. Olocau, Valencia.

Pero no entendamos estos espacios como viviendas unifamiliares; algunos sí son zonas de residencia para los miembros de la población, pero otras no. Debemos recordar que se tratan de diecisiete habitáculos, algunos con varias plantas, para unas treinta personas, por lo que muchas de ellas fueron utilizadas para realizar sus actividades diarias (culturales y artesanales), o, incluso, destinadas al almacenamiento de los excedentes alimenticios. Y todas cumplían siempre varias funciones a la vez.

Desde que se construyera el recinto fortificado a finales del siglo V a.C., este no sufrirá cambios ni alteraciones en su distribución a lo lardo de sus dos largos siglos de vida; sólo existe un único nivel de ocupación y las estancias no sufren variación alguna.

Se sabe que el sistema defensivo edetano quedará desmantelado entre los años 190 – 180 a.C., cuando Roma inicia su proceso de ‘pacificación’ en Hispania y se dedica a organizar administrativamente las tierras conquistadas. Para ello, ordenó la demolición de todas las murallas, la destrucción de sus fortines y obligó a los supervivientes íberos a descender sobre llano para ejercer una mayor presión sobre ellos. La organización política y defensiva íbera no servirá para los nuevos conquistadores y, en consecuencia, será desarticulada. La población de Edeta, por ejemplo, será trasladada fuera de las montañas, hacia unos espacios bajos donde, con posterioridad, se fundará la ciudad hispanorromana de Lauro.

10 - FORTIN IBERO PUNTAL DELS LLOPS

Fortín íbero el Puntal dels Llops. Olocau, Valencia.

Pero ¿cuál sería el destino final de los últimos ocupantes del fortín? La respuesta a esta pregunta se desconoce. Sí es cierto que a la llegada de los romanos a este poblado íbero, un aristócrata de la élite edetana seguía estando al frente del mismo; por lo menos así ha quedado atestiguado con la presencia de toda la panoplia militar antes mencionada, además de las monedas y lingotes de hierro que se vieron obligados a abandonar. No obstante, puede que perecieran todos sus habitantes en el ataque a la atalaya o, por el contrario, fueran trasladados a otro asentamiento ya bajo dominio de la República. Me cuesta creer que el caballero edetano se marchara apresuradamente y sin más, abandonando todos sus objetos de prestigio en el interior de una de las estancias del recinto. La cuestión es que tras su destrucción, el Puntal dels Llops no volverá a ser ocupado en periodos posteriores.

Bibliografía:

  • Cartelería del yacimiento.
  • El Puntal dels Llops, un fortín edetano (Helena Bonet Rosado y Consuelo Mata Parreño)
Todos los derechos reservados
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5 pensamientos en “El Puntal dels Llops

  1. Hola, como siempre tus artículos son sobresalientes, da gusto leerlos, una excusa perfecta para animarme a ver el yacimiento en mis próximas vacaciones, ya sabes que el link a tu artículo será incluido, saludos, Ángel.

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    • Felicito que te haya gustado esta humilde publicación y, sobretodo, que sirva para que la gente descubra y se anime a visitarlo. Ahora bien, Puntal dels Llops forma parte de algo mucho más complejo y espectacular en el que ando trabajando a ratitos. Un saludo.

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