Ruta de Majadillas (continuación)

Ruta de Majadillas. Gorafe, Granada

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Por los caminos y senderos naturales que se dibujaban a las faldas de la montaña marchaba el grupo de guerreros. Unánimamente, el consejo de ancianos había decidido que un contingente bien nutrido de cazadores experimentados saliera al socorro de los pastores supervivientes, así como en búsqueda del rebaño al que estaban a cargo esta parte de la población.

Esa misma mañana, en la parte baja del valle, los cazadores habían estado discutiendo sobre la necesidad o no de resguardar a su gente dentro de un recinto amurallado con objeto de protegerla de futuras incursiones en la zona. Pero no tuvieron ocasión de plantear su propuesta al grupo de ancianos. Inmersos en su discusión, cuando llegaron a las inmediaciones del asentamiento comprobaron como un trágico suceso rompía nuevamente la tranquilidad de la comunidad indígena.

SEPULCRO 70 EN LA RUTA MAJADILLAS

Sepulcro 70 en la ruta Majadillas. Gorafe, Granada.

En el interior de las cabañas se debatía la urgencia de conocer cuál era la procedencia de estos clanes extranjeros y sus verdaderas intenciones. Se insistía en la necesidad de averiguar si se trataban de grupos nómadas llevando a cabo ataques de rapiña con la pretensión de abastecerse; o, por el contrario y eso era lo más preocupante, si fueran tribus recién asentadas en los límites de su territorio. De ser esta última posibilidad, ¿tendría algo que ver el ataque a los pastores con los sufridos, jornadas anteriores, en las cercanías del poblado?

El grupo de cazadores permanecía en silencio conforme ascendía por la pronunciada pendiente que llevaba hacia el espacio amesetado donde tuvo lugar el enfrentamiento. Inquietos por una posible amenaza, se mantenían alertas mientras avanzaban a paso constante.

SEPULCRO 70 EN LA RUTA MAJADILLAS

Sepulcro 69 en la ruta Majadillas. Gorafe, Granada.

Con sus alas extendidas, sobrevolaban en círculos los buitres leonados habidos de carroña fresca. De esta forma, desde las alturas de un cielo despejado, señalaban el camino que los cazadores debían de seguir. Expectantes también a los guerreros, las manadas de lobos, que permanecían apostados sobre los riscos y salientes de la montaña, no perdían de vista a la presencia humana.

Encabezaba esta columna de hombres el chamán, su líder espiritual. Fue reclamada su presencia ante los patriarcas, junto al miembro de la tribu encargado de fabricar las herramientas del poblado. Ambos debían valorar también la alarmante situación. Si ya inquietaba la amenaza de estos grupos rivales, más lo hacía el hecho de conocer el tipo de armas que portaban en sus correrías.

SEPULCRO 78 EN LA RUTA MAJADILLAS

Sepulcro 78 en la ruta Majadillas. Gorafe, Granada.

Al respecto, el consejo de ancianos había ordenado a su viejo armero que intentara encontrar el tipo de piedra empleado en la fabricación del hacha que el joven pastor consiguió traer al poblado. Pero lo que este hombre desconocía era que, por mucho empeño que pusiera recorriendo las laderas de las montañas, las orillas del río e, incluso, las canteras a las que él acostumbraba a acudir para seleccionar sus piedras, nunca daría con la pretendida materia prima. Por el contrario, acabaría llegando el final de sus días sin saber que, lo que tanto ansiaba hallar, se escondía en las profundas paredes de la vieja montaña donde sus antepasados, tiempo atrás, habitaron antes de asentarse en el valle.

SEPULCRO 71 EN LA RUTA MAJADILLAS

Sepulcro 71 en la ruta Majadillas. Gorafe, Granada.

Y tampoco llegaría a conocer que sus misteriosos conocimientos sobre el pulimentado de piedras acababan de dar paso a una nueva técnica mejor elaborada. Un método donde, con la combinación de metales y fuego, se obtenían utensilios y armas mucho más cortantes y resistentes a los que él acostumbraba a fabricar.

14 - SEPULCRO 73 EN LA RUTA MAJADILLAS

Sepulcro 73 en la ruta Majadillas. Gorafe, Granada.

El chamán, por su lado, se preguntaba dónde había fracasado; cuándo había perdido el vínculo entre las divinidades y los hombres. Cabizbajo, apoyado sobre su largo bastón, caminaba desolado y abatido. Intuía que sus últimos ruegos y oraciones por restablecer la tranquilidad en la comunidad habían fracasado. Sopesaba la posibilidad de haber perdido el favor de los dioses, sintiéndose culpable de lo ocurrido y sin haber podido evitarlo.

En el último consejo también se había decidido que el joven pastor hiciera las funciones de guía, acompañando al resto del grupo al lugar exacto donde había ocurrido el enfrentamiento y en el que, presumiblemente, debía permanecer el resto de miembros. Con el semblante serio, en claro signo de preocupación, se internaba en el espeso bosque de encinas. Durante todo el viaje no había parado de acariciar el amuleto en forma de collar del que su hermano pequeño se había desprendido antes de la partida.

SEPULCRO 73 EN LA RUTA MAJADILLAS

Sepulcro 73 en la ruta Majadillas. Gorafe, Granada.

Cuando por fin atravesaron los últimos árboles de esta inmensa área forestal, la visión a la que se enfrentó el grupo de guerreros fue del todo desoladora: la verde hierba permanecía impregnada por la sangre de los heridos y fallecidos; la meseta se cubría de cadáveres por todas partes, revoloteando a su rededor los buitres que ya habían empezado a saciar su hambre; restos de flechas y otras armas arrojadizas se esparcían por todo el terrero. Al fondo del todo, el reducido grupo de pastores se afanaba por dar sepultura a los últimos de sus caídos.

16 - SEPULCRO 72 EN LA RUTA MAJADILLAS

Sepulcro 72 en la ruta de Majadillas. Gorafe, Granada.

En riguroso silencio, se acercaron los guerreros hasta ellos para ayudar a cubrir las tumbas de sus fallecidos con aquellas lajas de piedra que pudieron preparar en el terreno. Concluida la ceremonia fúnebre del chamán, uno de los supervivientes pasó a relatar a los recién llegados lo acontecido en el lugar: tras marchar el joven hacia el poblado para advertir de la intrusión de estos clanes, los cazadores habían intentado, nuevamente, robar los animales. Según sus palabras, pudieron impedírselo los que sobrevivieron al primer ataque, pereciendo entonces muchos de ellos.

Poco tiempo después volvió a entablarse una nueva lucha cuando los intrusos intentaron retirar algunos cuerpos y armas de sus muertos. Ante esta nueva ocasión, los pastores volvieron a salir a su encuentro.

18 - SEPULCRO 74 EN LA RUTA MAJADILLAS

Sepulcro 74 en la ruta Majadillas. Gorafe, Granada.

Al final desistieron tras comprobar que la empresa era bien difícil y demasiado arriesgada; avandonaron el lugar en dirección hacia aquellas montañas lejanas, tomando la misma senda por las que habían aparecido y no sin antes apresar todos los animales que pudieron cargar.

Al señalar el pastor el camino tomado por estos guerreros, todos permanecieron perplejos; el lugar que estaba indicando este hombre era el mismo que días anteriores tuvieron que recorrer para acabar enfrentándose con un grupo de guerreror llegados de tierras lejanas. Era aquel un lugar maldito gobernado por seres malignos.

17 - SEPULCRO 77 EN LA RUTA MAJADILLAS

Sepulcro 77 en la ruta Majadillas. Gorafe, Granada. En la campaña de 1998 se descubrió en su interior un grabado de una figura antropoforma. La de un personaje emplumado que portaba un bastón o arco en su mano derecha. Los excavadores aventuraron que la tumba podía ser la de un personaje clave en la tribu, tal vez la de un individuo que detentó un poder espiritual.

Estaba claro que el problema era mucho más grave de lo que en un principio se había pensado. Todo parecía indicar que no se trataban de simples actos de rapiña esporádicos e intrusiones eventuales en su territorio. Y lo que era peor, acababa de empezar. Esta nueva situación daría lugar a un aumento en los ataques a su población y a sus recursos. Aquellos cazadores que, esa misma mañana, se habían opuesto a la pérdida de su modo de vida tradicional con la construcción de unas murallas, ahora veían como el peligro se cernía bajo sus pies.

Se decidió entonces que los pastores heridos y aquellos más ancianos regresaran al poblado con lo que había quedado de su rebaño. Serían ellos los encargados de contarle al resto lo ocurrido. En cambio, los más jóvenes o cuyas heridas fueran más leves y superficiales, acompañarían al grupo de guerreros hacia el inhóspito territorio siguiendo las huellas del clan rival.

Para sorpresa de todos, el chamán decidió no acompañar a ninguno de los dos grupos. En contra, quiso permanecer ante estas sepulturas velando por el espíritu de los pastores muertos. Según él, debía recuperar el favor de los dioses; decía que estaba obligado a traer nuevamente la paz a su poblado, costase lo que costase. De no lograrlo, afirmaba, su existencia no tendría sentido alguno.

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