Ruta Hoyas del Conquin Alto

Gorafe, Granada

Ladera arriba, el pequeño decidió volver de regreso al poblado por el mismo camino que había utilizado hasta llegar al río. Y lo hacía completamente empapado, casi entumecido; intentaba soportar como bien podía el inmenso frío que lo arreciaba en esa mañana. Por cada paso que daba, era acompasado de unos rítmicos temblores que le recorrían de arriba abajo todo su cuerpo.

Llevaba la cabeza agachada, con la mirada perdida en el suelo, signo inequívoco de la enorme preocupación que le embriagaba. No lograba quitarse de su mente las posibles represalias o castigos que pudieran adoptar los ancianos cuando tuviesen conocimiento del infortunio sufrido.

SEPULCRO 135 EN LA RUTA HOYAS DEL CONQUIN ALTO

Sepulcro 135 en la ruta Hoyas del Conquín Alto y al fondo las paredes verticales del valle.

POSIBLES RESTOS EN LA LADERA DERIVADOS DEL POBLAMIENTO EXISTENTE

Posibles restos en la ladera derivados del poblamiento existente en la ruta Hoyas del Conquín Alto. Gorafe, Granada.

Así, de tal guisa, regresaba el niño a su cabaña mientras se cruzaba con otros miembros de la comunidad que en esos momentos se acercaban hasta la rivera para abastecerse de agua. Lo cierto era que, debido a esos mismos miedos, su marcha no era tan rápida como se esperaba de él. Y en esos pensamientos andaba refugiado cuando pasó por las inmediaciones de una de las viviendas más distanciadas del asentamiento; esa misma en la que habitaba uno de los miembros más soltarios, y a la vez más enigmáticos, de la comunidad.

Como todas las mañanas, este habitante del poblado era uno de los primeros en ponerse a trabajar. Desde la distancia el pequeño podía apreciar la silueta del hombre, sentado sobre el suelo y alrededor de una hoguera, realizando con los brazos sus movimientos tan característicos.

En realidad, era este personaje la persona encargada de fabricar en piedra todas las herramientas y útiles necesarios para el resto de los habitantes. Seguramente, en esos momentos, estaría elaborando una de ellas.

Entre los más jóvenes de la tribu siempre se había pensado que detrás del carácter osco y serio de este individuo, se escondía un hombre mágico, casi brujo, tocado por las mismas manos de los dioses. Tal era esta certeza que con ella daban respuesta a la capacidad que tenía esta persona para convertir una simple piedra en una herramienta con la que trabajar la tierra, curtir las pieles e, incluso, cazar y proporcionar las mejores armas a los guerreros; una facultad fuera del alcance del resto de hombres. Tal vez ese fuese el verdadero motivo de su personalidad.

SEPULCRO 134 EN LA RUTA HOYAS DEL CONQUIN ALTO

Sepulcro 134 en la ruta Hoyas del Conquín Alto. Gorafe, Granada

Quiso el niño detenerse durante breves instantes para contemplar el trabajo de pulido que llevaba a cabo con tanta paciencia y cuidado. Ahí debía de radicar el gran secreto para que sus herramientas y armas no se rompieran o quebrasen con el uso.

Aunque todo parecía quedar envuelto en una gran aura de misterio sin explicación alguna, de observar a este hombre a escondidas, ya intuía que para el pulimentado de las pesadas piedras, previamente seleccionadas con meticulosidad, utilizaba otras de características bien distintas. Estas segundas piedras eran como de textura mucho más rugosa. Por lo que, con el continuo roce que ejercía con ambas piedras, obtenía las herramientas afiladas, lisas y brillantes. Claro está, para conseguirlo debía mantener una constancia, y sobre todo mucha paciencia, en el rozamiento de ambas rocas.

Son estas manos tan sorprendentes que el propio chamán, antes de las ceremonias y rituales que realiza, hace llamarlo para que elabore alguna de las imágenes que se presentarán para rendir culto a los dioses. Seguro que las deidades le estarán enormemente agradecidos por los presentes que la comunidad les entrega en ofrenda gracias a él. Sobre todo si se trata para momentos en los que el chamán debe apaciguar sus iras o impedir la destrucción de todo el poblado debido a la pérdida de la fuerza vital de nuestras divinidades.

ECLIPSE SOLAR VISTO DESDE GORAFE

Eclipse solar visto desde Gorafe el pasado 20 de marzo de 2015. Fotografía cedida amablemente por el CIM Gorafe en el que se indicaba el siguiente texto: «Así pudimos ver ayer en Gorafe el eclipse de sol. En el período Calcolítico, un día como el de ayer sería complicado para los moradores de esta zona. No entenderían que su dios, el astro sol, viera debilitada su fuerza.» Gracias amigos del CIM Gorafe por colaborar en esta historia.

Se percató, entonces, el fabricante de herramientas de la presencia del pequeño. Aunque desde atrás del humo que provocaba la hoguera apenas se podía distinguir su silueta en la lejanía, sí percibió los temblores que por su cuerpo corrían. Con un gesto leve de cabeza y sin pronunciar palabra ni frase alguna, hizo llamar al niño para que se sentara frente al fuego junto a él.

El hombre continuó concentrado en sus tareas, rozando una enorme piedra sobre la superficie porosa de la otra. Mientras, el pequeño temblaba de frío junto a la hoguera, con la mirada agachada y bajo el miedo a que le preguntara sobre aquello que le había sucedido.

Resultaba todo bastante extraño, pues en ningún momento notó que el pequeño mostrase curiosidad alguna por su trabajo, como en tantas ocasiones había detectado cuando venía a visitarlo a escondidas. Intuía que debía de tener serios problemas por el aspecto que presentaba y, sobre todo, por la seriedad de su semblante. Entonces, sin mediar explicaciones, abandonó su trabajo. Depositó cuidadosamente las piedras sobre la superficie de la tierra  y se encaminó hacia el interior de su cabaña circular fabricada en adobe y techo de ramajes, como tantas otras.

SEPULCRO 134 EN LA RUTA HOYAS DEL CONQUIN ALTO

Sepulcro 134 en la ruta Hoyas del Conquín Alto. Gorafe, Granada.

Transcurrido un breve espacio de tiempo, el artesano volvió a salir al exterior. Entre sus manos portaba un pequeño colgante fabricado con miniaturas de piedras idénticas a las figurillas que elaboraba para el chamán en sus rituales. Con mucha delicadeza, amarró las dos puntas de la cuerda de esparto detrás de su nuca hasta que la figurita quedó colgando sobre el pecho.

SEPULCRO 134 BAJO LAS LADERAS EN LA RUTA HOYAS DEL CONQUIN ALTO

Sepulcro 134 bajo las laderas en la ruta Hoyas del Conquín Alto. Gorafe, Granada.

Y una vez se aseguró que el collar quedaba bien amarrado, con su mano alzó la barbilla del pequeño para que sus ojos se fijaran en su mirada. Entonces le dirigió unas simples palabras: “Con este amuleto no debes de temer por tu fortuna. Ahora los dioses siempre velarán para que no te abandone.” Sin más, soltó la cabeza del pequeño y volvió hacia el lugar donde se había levantado para continuar con sus tareas de pulimentado.

Una enorme tranquilidad y sosiego recorrió el interior del pequeño. Era como si una gran paz lo hubiese colmado. Y allí permaneció el niño, sentado y observando los repetitivos movimientos de pulimentado que realizaba este hombre con ambas piedras, mientras terminaba de secarse junto al fuego.

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