Divus Augustus

No había pasado más que un breve lapso de tiempo cuando vi aparecer a Caecilius doblando la esquina exterior del pórtico. Caminaba con los hombros caídos y el semblante serio, con la mirada perdida en el rico y cuidado pavimento que pisaba. Parecía desalentado, tal vez abatido; nada que ver con ese optimismo mostrado ante las puertas de la domus. Me llamó mucho la atención que aún portara bajo el brazo aquel objeto envuelto en paño con el que había salido de su vivienda, pero ni rastro de las muestras de cerámica que le había hecho entrega.

Al llegar a mi altura, con un leve gesto de cabeza, me pidió que le siguiera. Así que, nuevamente, volví a acceder al forum. En esta ocasión, y a diferencia de mi corto paseo anterior, subimos las escalinatas del arcus para atravesar directamente la gran plaza pública hacia el templo.

ARCO DE TRAJANO

Actual Arco de Trajano. En su origen, arcada central del acceso al Forum Provinciae de la Lusitania. Mérida.

Intuía que algo no marchaba bien. Al no cobijarnos del sol de media día bajo el resguardo del pórtico, comprendí que Caecilius buscaba rehuir de los ciudadanos que en esos momentos transitaban por el lugar. La sensación era como si evitara cruzarse con algún conocido al que se viera obligado a saludar y entablar una conversación que no deseaba mantener; sinceramente, mi amigo parecía más bien ensimismado en sus pensamientos. Yo me limitaba a seguirle y a respetar su riguroso silencio. En tales circunstancias no veía el momento de preguntarle por el resultado de la visita, aunque algo me decía que no había sido nada fructífera. En esas estábamos cuando, acercándonos al edificio sagrado, y sin echar la vista atrás, rompió a hablar.

– “Todo lo que alcanzan a ver tus ojos, Marcus Iulius, corresponde al forum provinciae de la Lusitania. En esta gran plaza, y a diferencia de la otra dedicada a la Colonia con la que contamos en la ciudad, los ciudadanos de la provincia, que así lo deseen, realizan sus ofrendas a la diosa Roma, a nuestros príncipes y a los emperadores ya divinizados. También se practica el culto a los miembros de la casa imperial, a las divinidades augustas, a sus virtudes, al espíritu protector del emperador y a los dioses custodios de su casa. Es el foro de Colonia Augusta Emerita donde los habitantes de estas tierras rinden culto a nuestro emperador.”.

AUGUSTO VELADO

La cabeza velada representa a Augusto en edad madura como sumo pontífice. Es una de las piezas más importantes de este Museo y de la escultura romana de Hispania. Está realizada en mármol de Carrara. Museo Nacional de Arte Romano. Mérida.

Yo continuaba en silencio, expectante, asintiendo con la cabeza y a la espera de ver dónde Caecilius quería llevar esta historia. Mi amigo continuaba con su relato mientras nos acercábamos al edificio para el culto del divino Augusto.

– “Hace algo más de dos centurias, después de ver crecer milagrosamente una palmera en el lugar exacto donde se erigió un altar al Princeps Augusto durante los años de la campaña cántabra, una embajada de la Citerior Tarraconenses viajó a Roma con la intención de solicitar permiso al emperador Tiberio para la construcción de un gran templo dedicado al Divus Augustus – Caecilius hizo una breve pausa para ordenar sus ideas – «Sería al poco tiempo, y siguiendo el ejemplo de la Tarraconensis, cuando el que fuera gobernador de la Lusitania en esas fechas, Lucius Fulcinius Trio, viajara también a la gran ciudad formando parte de otra legatio con idéntico propósito.”.

ESTATUA OCTAVIO

Estatua ecuestre de Octavio Augusto en rotonda Avda. de Portugal con Avda. Reina Sofía. Mérida.

TIBERIO

Tiberio como representación del poder imperial. Teatro Romano de Mérida. MNAR.

Caecilius detuvo sus pasos con la mirada puesta en el templo que se erigía en la terraza más elevada de la plaza. Todo el edificio relucía bajo el color ocre amarillento de sus mármoles. Desde esa distancia se podían apreciar las seis columnas de su frontal y la escalinata que daba acceso al pódium. La cella para las oraciones era de tamaño rectangular, mucho más ancha que el pronaos o antesala donde finalizaba el último de los peldaños. Mi amigo alzó la vista para contemplar un cielo despejado, carente de nubes que ensombrecieran esa mañana. Sin dejar de observarlo, continuó hablando. – “En realidad, lo que perseguía esta nueva delegación lusitana era granjearse los favores del emperador Tiberio y con ello, intentar que pusiera sus miras en estas tierras, tal y como había hecho en fechas de la fundación el emperador Augusto. Ante todo no querían quedarse atrás en la carrera por la instauración al culto de los emperadores y miembros de sus familias aquí, en Hispania, algo que Tarraco ya había logrado”.

– “… Una vez que la delegación lusitana visitara el Aedes Concordiae ubicado en el forum de Roma, un edificio ordenado construir y engrandecer por el propio Tiberio, y supongo que después de rendir los honores oportunos a su familia, Fulcinius Trio regresó a Augusta Emerita con la idea clara de cómo sería el templo que construyera a gusto del emperador. Habían aceptado su solicitud, pero el problema que se le planteaba ahora al gobernador era establecer la correcta organización para esta construcción monumental y conseguir su financiación necesaria .”.

TEMPLO

Restos del templo dedicado al Culto Imperial. Calle Holguín, Mérida.

“En esas fechas Lucius Cornelius Bocchus ostentaba el cargo de praefectus fabrum bajo el gobierno de Fulcinius Trio. Era una persona muy influyente, diríamos que idónea para este tipo de encomiendas. Procedía de Salacia y pertenecía a una rica familia relacionada con el comercio de salazones y la industria pesquera en la Lusitania. Esta riqueza familiar lo situaba en una posición muy destacada dentro de la provincia, independientemente que también ostentara otros honores como el de Flamen Provinciae Lusitaniae, es decir, el sacerdocio provincial para el culto imperial, y el Tribunus Militum Legionis VIII Augustae. Cornelius Bocchus contaba entre sus contactos con los notables lusitanos, la élite para la financiación de la nueva obra. Aunque el gobernador controlaba la construcción del proyecto, no en vano era una de sus tantas competencias, fue realmente el praefectus fabrum quien se encargara de organizar y dirigir las nuevas obras del templo dedicado al Divus Augustus.”.

Flanqueado por las imágenes del emperador Augusto volvimos a detenernos. Nos encontrábamos en la terraza más alta de esta plaza, en el mismo centro del forum provinciae y frente a las escaleras a través de las cuales se accedía al podium del edificio. Desde este lugar se podía apreciar, con total detalle, como el mármol ocre que embellecía el templo no era completamente liso, sino que sobre él se dibujaban finas vetas color rosadas que lo hacían mucho más imponente.

AGRIPINA MINOR

Agripina Minor procedente de Mérida. Museo Arqueológico Nacional.

El perímetro de toda esta área se completaba con impresionantes esculturas de antiguos emperadores junto a los miembros de sus familias. Aparte de Augusto, como César o ya divinizado, pude reconocer imágenes de los julio-claudios Tiberio, Livia, Agripa Póstumo, Druso el Joven, Germánico, entre otros. Todas ellas eran estatuas de gran porte y realismo alzadas sobre altos pedestales donde se quiso personificar las virtudes de estos grandes de Roma. Recuerdo haber leído la inscripción CONCORDIA AUGUSTI en la base de una gran imagen del Divus Augusti. En otra cercana aparecía la dedicatoria TIB CAESARI/DIV.AUGUSTI.F referida al emperador Tiberio.

Mi amigo ascendió hasta el podium para alcanzar al pronaos del templo, la antesala de la cella. Como ya he comentado, esta contaba con seis columnas en su parte frontal y tres en sus respectivos laterales. Algo digno de recordar era cómo había sido diseñado finalmente el edificio: el intercolumnio de las dos centrales, la tercera y cuarta columna, era de un espacio mucho más amplio que el del resto de columnas. Con dicha amplitud se lograba que su anchura coincidiera exactamente con el acceso a la estancia de oración y, por tanto, el interior de la cella pudiera distinguirse desde el mismo arcus central con el que se accedía al forum, tal y como había comprobado mientras esperaba la llegada de Caecilius tras la salutatio.

TEMPLO DEDICADO AL CULTO IMPERIAL

Restos del templo dedicado al Culto Imperial y situado en el antiguo Foro Provincial de Augusta Emerita. Calle Holguín, Mérida.

A la misma entrada de la estancia destinada al culto y las oraciones, mi socio quiso proseguir con su relato. – “Para la construcción del nuevo edificio fue necesario habilitar un espacio suficientemente amplio que, desgraciadamente, no había sido previsto en tiempos de la fundación de Augusta Emerita. Al no disponer de él, pero manteniendo la idea inicial de imitar el templo que Fulcinius Trio había visitado en Roma, el gobernador de la ciudad tomó la determinación de echar abajo un conjunto de viviendas en esta parte céntrica, lugar justo por donde transcurre el cardus maximus. Estas demoliciones conllevaron el consiguiente desalojo de sus propietarios, algo que se haría en contra de su voluntad aun tratándose de gente poderosa e influyente.”.

EXVOTO VELADO

Exvoto femenido velado con manto procedente del templo de culto imperial situado en el antiguo Foro Provincial de Augusta Emerita. Calle Holguín, Mérida.

En silencio accedimos al interior de la cella, una cámara completamente cerrada a excepción de su puerta de acceso que comunicaba el pronaos con el exterior. La totalidad de sus paredes estaban adornadas con estatuas sobre pedestales, enmarcadas cada una de ellas entre las columnas adosadas que recorrían el perímetro. Uno de estos espacios estaba dedicado expresamente a las oraciones y ofrendas, ya que se podía apreciar gran cantidad de exvotos y otros presentes entregados por los practicantes al culto del emperador. En este espacio mi amigo se arrodilló y, desenvolviendo el objeto que portaba entre sus manos, con suma delicadeza lo depositó en el interior de una urna. Se trataba de una pequeña figura que representaba a una mujer cubierta con un manto. Rápidamente la recordé, era la misma estatuilla velada que había visto en el triclinium de su domus.

Cumplidas las oraciones, breves y casi inaudibles, Caecilius se incorporó nuevamente para dirigirse al exterior del templo. Apoyado sobre una de las columnas laterales del pronaos, pensativo, permaneció con la vista perdida más allá de los límites de la plaza pública. Yo seguía sin saber hacia dónde quería llegar con toda esta historia, pero lo que más me preocupaba era el cambio de actitud que había mostrado desde que regresara de la reunión; aún desconocía si todo aquello tendría algo que ver con la empresa que habíamos iniciado juntos. Sin gesto aparente, y como si no hubiese pasado tiempo alguno desde sus últimas palabras, mi amigo decidió finalizar el relato:

EXVOTOS

Exvotos masculinos capite velato y con togado y corona.

– “Marcus Iulius, ¿ves ese gran edificio que se levanta a la espalda del forum? Aquel cuyas escalinatas comienzan a los mismos pies del cardus maximus. Pues bien, ese edificio que ves allí corresponde al Concilium Provinciae, la asamblea de delegados de las colonias y municipios de la Lusitania. Es el lugar donde una vez al año se reúnen sus miembros para elegir al flamen provinciae que los presidirá y donde se establecen las fechas de los diferentes actos a celebrar en honor al emperador: procesiones, sacrificios, días de fiesta, organización de espectáculos y demás. Se trata de un círculo de ciudadanos muy selecto, compuesto exclusivamente por la élite política y el funcionario de más alto rango de la provincia.

Además del carácter ceremonial y religioso que pudiera tener, en esta asamblea también se tratan cuestiones referentes a todo el territorio. Es tal su influencia que, incluso, asesoran al gobernador condicionándolo en las decisiones para sus propios intereses, como suele suceder en no pocas ocasiones.

PEDESTAL ROMANO

Pedestal romano de mármol, asiento de una esculturilla de bronce dedicada al emperador Augusto – tal y como lo atestigua la inscripción grabada en uno de sus frentes – fue reutilizado como urna cineraria o depositorio de reliquias, abriéndose para tal fin una profunda oquedad (loculus) en su seno. La cristianización de la pieza se manifiesta también en la cruz latina grabada sobre ella. Procedente del Teatro Romano. Museo del Arte y la Cultura Visigoda de Mérida.

Como viene ocurriendo desde años anteriores, el ciudadano Gayus Cornelius Bocchus vuelve a ostentar el cargo de sacerdote de la provincial. Este Gayus Cornelius es descendiente en línea directa de quien fuera el encargado de dirigir y organizar las obras del complejo monumental donde nos encontramos, Lucius Cornelius Bocchus. Su mujer, por otro lado, ostenta el cargo de flaminicae, elegida también por este Concilium… «.

AUGUSTO PONTIFEX MAXIMUS

Augusto Pontifex Maximus. Museo Nacional Romano. Roma.

… Pues bien, es Gayus Cornelius Bocchus, flamen provinciae lusitaniae, con quien me he reunido para presentarle nuestras muestras. La domus donde nos hemos separado es su residencia en Augusta Emerita que, como has podido comprobar, queda aledaña al Concilium, a esta gran plaza pública y al templo del Divus Augustus que su antecesor construyó aquí.”.

Yo no salía de mi asombro escuchando las palabras de Caecilius y revelarme la identidad del notable con el que se había entrevistado esta misma mañana. En su vivienda ya me había advertido que se trataba de un ciudadano importante e influyente en la ciudad, pero nunca hubiese imaginado que mi amigo se reuniría con el mismísimo flamen de la provincia. Ciertamente no daba crédito a lo que estaba escuchando.

– “Reconozco que puede parecer algo atrevido acudir a la salutatio de una persona tan relevante en Augusta Emerita solo para mostrarle nuestro género y ofrecerle una propuesta de negocio.”- continuaba Caecilius. – “Era mi última opción después de los sucesivos intentos de contactar, sin éxito, con algún otro interesado en nuestras mercancías. Creí tener posibilidades…

EMPERADOR DIVINIZADO

Emperador divinizado. Frente escénico del Teatro. Siglo I d.C.

– … Hoy día, los comerciantes de esta ciudad, y en la Lusitania en general, son muy reticentes a la hora de emprender nuevas empresas; nadie se quiere arriesgar. La crisis que azota al Imperio en todas sus fronteras está condicionando la entrada de nuevos productos en nuestros macellum. En sus negocios sólo apuestan por productos seguros para mercados seguros…

– No pienses que soy un estúpido por acudir, sin más, a una audiencia con el flamen provinciae en su propia domus. Lo conozco personalmente o, por lo menos, eso creía. Durante los últimos meses he dedicado buena cantidad de sestercios a mantener una relación propicia para nuestros intereses…

Quise en ese momento interrumpir a mi amigo Caecilius, algo que, por consideración y respeto, no había hecho hasta ahora. – Entonces, ¿qué ha sucedido con esa visita? ¿Pudiste enseñarle las piezas? ¿Dónde están?, porque yo no veo que las lleves contigo.” – le pregunté sin darle tiempo a reaccionar. Eran demasiadas cuestiones las que se me venían a la mente.

DUPONIOS

Dupondios de Augusto divinizado. Museo Nacional de Arte Romano. Mérida.

– “No hay negocio, Marcus Iulius.” – contestó él de forma seca y tajante. – “No hay un solo comprador en Augusta Emerita interesado por nuestra mercancía y yo me encuentro completamente arruinado.”.

– “Necesito un trago” – fue lo único que se me ocurrió decir en esos instantes.

Autor: Javier Nero

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