Por quince minutos…

Iglesia Visigoda San Juan Bautista. Baños de Cerrato, Palencia

Acabábamos de visitar la Villa Romana la Olmeda y la Villa Romana de Tejada por tierras de Palencia. Nuestro siguiente destino era el Museo y la Villa Romana de Almenara-Puras, en Valladolid. Pero antes, en un alto en el camino o parada y fonda, pretendíamos llegar a tiempo para admirar la iglesia visigoda de San Juan Bautista que se encuentra en la localidad palentina de Baños de Cerrato (antigua Balneos).

Por quince minutos no descubriría que en el interior de la basílica existe una baldosa sin datar que apareció al cambiar el suelo de este templo. Según cuenta la leyenda, se trata de la misma huella de la mano del rey Recesvinto. Reza que quien coloque su mano sobre ella y le coincida, tendrá buena suerte.

MANO

Huella de la mano del rey godo Recesvinto en el interior de la iglesia visigoda de San Juan Bautista. Baños de Cerrato, Palencia

Me había entretenido demasiado hablando con los responsables del yacimiento de Tejada, algo normal en mí, y hora ese preciado tiempo podría volverse en nuestra contra. Si la información del Tomtom era exacta, y con riesgo de encontrarnos con cualquier improvisto en la carretera, llegaríamos sólo con quince minutos para el cierre de la iglesia.

Por quince minutos no me darían a conocer la leyenda del Rey Recesvinto y el motivo por el cual decidió construir este impresionante templo en el año 661 dedicado a San Juan Bautista. Parece ser que cuando el rey godo regresaba a Toledo después de derrotar a Fruela, caudillo de los vascones y aquitanos, se detuvo a descansar en Balneos. Dicen que se sentía enfermo de una afección renal. Tras su reposo, le dieron a beber del agua que emana de un manantial próximo. Cuál fue el hecho milagroso que el rey Recesvinto, tras digerir el agua, recuperó completamente su salud. Fue por ello que en gratitud ordenó erigir este templo.

INTERIOR

Interior de la iglesia visigoda de San Juan Bautista.

Con tan poco tiempo debíamos de trazar una estrategia si queríamos ganar algunos minutos. Mi mujer, junto a mis niños, se acercarían al personal de la iglesia a formularle tal andanada de preguntas (la curiosidad del turista siempre es bien de agradecer) que lo mantuviese ocupado. Mientras yo intentaría capturar todas las perspectivas posibles del interior de la iglesia y sus detalles en el menor tiempo posible. No habría momento para el deleite, no habría lugar para la recreación. Tan sólo disparos de cámara con o sin flash desde todos sus rincones.

Por quince minutos no me encontraría con la verdadera realidad. El personal que se encarga de atender a los visitantes, al saber que nuestro lugar de procedencia distaba tan lejano al suyo y, sobre todo, del enorme interés que presentábamos al visitar la iglesia, nos convidó a disfrutar del interior todo el tiempo que quisiéramos. Según ella, era lo mínimo que podía hacer por gente que desde tan lejos se interesaba por el legado de su localidad. Mi mujer y yo no pudimos hacer otra cosa que mirarnos con cara de estupefacción. Estábamos acostumbrados a que a la hora de cierre todo se acababa, te hubiese o no dado tiempo a realizar la visita.

IGLESIA VISIGODA DE SAN JUAN BAUTISTA

Exterior de la iglesia visigoda de San Juan Bautista. Baños de Cerrato, Palencia.

FUENTE DE RECESVINTO

Fuente de Recesvinto. Baños del Cerrato, Palencia

Con alegría desbordante fuimos a comer justo al mesón de enfrente, restaurante El Lagar, bien recomendado por nuestra amiga. Ella fue la que nos habló de su excelente vino y de la riquísima carne a la piedra que servían. Pero mis propósitos aún no habían concluido. En la ruta tenía anotado que al otro lado de la calle con respecto a la iglesia, justo bajando unas escaleras, se encontraba lo que llaman La Fuente de Recesvinto, es decir, las aguas del manantial de donde había bebido el rey godo, anteriormente unas termas romanas, y con las cuales se recuperó de su dolencia renal.

Mi familia se desesperaba de mi tan embriagante obsesión por los restos históricos. Estaban muertos de hambre y habían pedido la comida; la carne se empezaba a enfriar, pero yo tan sólo necesitaba de quince minutos más para disfrutar de ese momento.

La conocida como “Fuente de Recesvinto” fue construida en el siglo VII con sillería caliza. Aún conserva dos arcos de herradura y restos de la cisterna en las que se realizaban los baños por inmersión. Fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1966. En la actualidad, todavía hay quien utiliza sus aguas como remedio para algunas dolencias.

Autor: Javier Nero.

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