Basílica paleocristiana de Vega del Mar

San Pedro de Alcántara, Marbella

Se sintió en las provincias granadinas y en otras del Imperio un violento terremoto. Las olas del Mediterráneo hirvieron como en la más deshecha borrasca. A muchas varas de distancia de Malaca, de Exi (Sexi), de Abdera, quedaron en seco las playas que siempre habían estado bañadas por las aguas: los pescados, faltos de su natural elemento, eran cogidos a mano sobre la arena sin redes ni anzuelos. Absorto los habitantes, vieron la profundidad de los abismos, que colmados de agua estaban quizás desde el principio del mundo. Al cabo de algunas horas retrocedió el mar con ímpetu furioso; los buques, que habían encallado en la arena, fueron lanzados con irresistible empuje dentro de tierra, y estrellados algunos contra los edificios de las ciudades cercanas. Las aguas inundaron los pueblos de la ribera, ahogando a multitud de familias.” (Miguel Lafuente Alcántara. Historia de Granada: comprendiendo la de sus cuatro provincias Almería, Jaén, Granada y Málaga desde remotos tiempos hasta nuestros días. 1843)

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Sertorio, tribuno en Cástulo

Después de batallar contra los cimbrios y los teutones, ambas tribus de las tierras germanas, Quinto Sertorio, quien se habría labrado cierta fama y prestigio en las últimas campañas, fue enviado a Iberia, como así llamaban los helenos al conjunto de las dos Hispanias, con el cargo, nada menos, de tribuno militar.

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Edeta (continuación)

<< Viene de publicación anterior

Edeta quedó definida, finalmente, como un gran centro de poder, además de ser la residencia de la dinastía real y toda su aristocracia dependiente. Se le asignará el papel de único ámbito autorizado donde practicar el intercambio comercial, cometido a través del cual las élites se asegurarán controlar el poder económico. De esta forma se mantendrá la hegemonía con respecto al resto de asentamientos, entendidos a estos últimos como simple servidumbre territorial.

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